TRIBUNA

Las escuelas de la Valdería, lugares de la memoria

Este tipo de escuela colmena, propio del primer tercio del siglo XX, busca alojar a una amplia población escolar y se caracteriza por edificios suntuosos en las cabeceras de dos ayuntamientos

Catedrática Emérita Honoraria de la Universidad de León

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El francés Pierre Nora señala que un lugar de memoria va desde el objeto más material y concreto, posiblemente ubicado geográficamente, hasta el objeto más abstracto e intelectualmente construido, y un objeto se convierte en un lugar de memoria cuando escapa al olvido, cuando una comunidad lo reviste con su afecto y sus emociones. En León, donde se han estudiado los puentes, los ríos o los palomares, las escuelas han quedado relegadas al olvido. El estudio sucesivo de las escuelas rurales de determinadas zonas con algunas pinceladas y síntesis divulgativas pretende, en primer lugar, evitar su pérdida, y en segundo lugar, poner en valor su memoria como patrimonio humilde y olvidado. En esta línea, el objetivo de este artículo, así como el de los tres libros realizados sobre las escuelas de la Maragatería, la Cepeda así como Jamuz y la Valdería, se concibe como un esfuerzo para la preservación del patrimonio escolar en los pueblos, para concienciar del valor del patrimonio educativo y para divulgar su importancia como herencia cultural para sus hijos.

El modelo de estudio seguido en los libros citados es diacrónico y hermenéutico, permitiendo categorizar las escuelas tanto en su diacronía como en su sincronía. La Valdería abarca las escuelas de once pueblos agrupados en tres Ayuntamientos: Castrocontrigo, Castrocalbón y San Esteban de Nogales. De ellos, solo se mantienen operativas las escuelas de Castrocontrigo y Castrocalbón en forma de CRAS (Centros Rurales Agrupados), que acogen e integran a los niños de sus respectivas zonas limítrofes.La arquitectura escolar de la Valdería se inscribe en su mayor parte en la llamada arquitectura racionalista y funcional, dedicada a fines docentes, lo que condiciona la estructura y el tipo de construcciones escolares. Una escuela se considera adecuada si puede satisfacer las necesidades de alojamiento y guarda de los niños confiados a los maestros, y no suele tener elementos ornamentales que la distingan de las casas entre las que se camufla en los diferentes pueblos. Sin embargo, sí podemos observar en los edificios escolares una evolución paralela a la de los edificios destinados a la vida campesina: los primeros de los que damos cuenta tienen el aula, que suele ser pequeña y rectangular, con ventanas al sur y al lado, más amplia, la vivienda del maestro, y a uno de los lados de ésta, locales para cuadras de animales como mulos o burros y también animales domésticos para garantizar el sustento en momentos en que los sueldos de los maestros hacían referencia a pasar más hambre que un maestro de escuela. La necesidad acuciante de escuelas en la Valdería se manifestó tanto en el plan de la República de 1932 como en los planes desarrollistas de los años 1950-60. Se construyeron escuelas de tipo estándar, funcionalistas, de planta baja, con cubierta de teja árabe a dos aguas, con acceso directo desde el exterior, orientadas al sur y sin concesiones a los adornos salvo algún inicio de orlado en ventanas y puertas. Se trata de construcciones enmarcadas en el llamado funcionalismo pedagógico. Ejemplos de este tipo de escuelas son las de bastantes pueblos de la zona: Torneros de la Valdería, Pobladura de Yuso, Calzada de la Valdería, Felechares de la Valdería, San Félix de la Valdería y San Esteban de Nogales y la elegante escuela de Morla. El segundo grupo lo constituyen las llamadas escuelas fábrica o colmena. Tienen documentada su existencia y funcionamiento desde antes del inicio del siglo XX y citamos el caso de Nogarejas, que tiene la referencia a un maestro más antigua de toda la Comarca de La Valdería: se trata de Domingo Álvarez, que ya en 1661 figura como maestro de los niños del lugar, aunque lo hacía solo por temporada. Fue contratado para que diese clase de leer, escribir y contar a los niños de la villa y a los que pudiesen acudir fuera de ella por un salario de 100 reales anuales; este maestro continuaba en el lugar en 1692. Además la primera escuela de Nogarejas fue diseñada por Pablo Flórez (de la familia de los donantes de la Residencia de mayores de San Mamés) y Andrés Sánchez Sepúlveda, dos eminentes arquitectos del Ministerio en 1931. La reforma de esta escuela le ha hecho perder gracia en sus ventanales del hastial escalonado y en la perdida peineta original de la fachada principal. Este tipo de escuela colmena, propio del primer tercio del siglo XX, busca alojar a una amplia población escolar y se caracteriza por la existencia de edificios escolares amplios y suntuosos en las cabeceras de dos Ayuntamientos: Castrocontrigo y Castrocalbón. Son escuelas de planta y piso diseñadas por arquitectos muy notables, Daniel Calleja para la escuela de Torneros, hoy inexistente, Sanz del Río para Castrocalbón y Castrocontrigo y los citados para Nogarejas. Son edificios de dos plantas construidos en piedra y mampostería, excepto el de Castrocontrigo que es de ladrillo, con algunos elementos complementarios como aseos, biblioteca, salas de música, reuniones, etc. En el caso de Castrocontrigo, Madoz señalaba a mediados del siglo XIX que poseía dos aulas básicas de planta baja, hoy inexistentes, pero cuya imagen hemos rescatado del archivo, a las que solo asistían 60 alumnos, dando a entender que quedaban bastantes fuera. Destacar además el edificio del Plantel, escuela de párvulos, como muestra de finura y coqueta elegancia. En esta línea, para Castrocalbón el 20 de septiembre de 1935, se aprobó por el Ministerio de Educación aprobó el proyecto de construcción de un grupo escolar capaz para cuatro secciones y dos locales anejos dedicados a biblioteca, subvencionados con 72.000 ptas., además de casas de maestros. Existen muy pocos datos de la primera escuela. La planta era rectangular, con medidas de 7 x 13 metros de lado y que en su momento solo tenía un aula, por lo que se unían los niños y niñas. Las medidas de lo edificado eran de 91 m2. de superficie construida. La fecha de construcción, según el Archivo Histórico de León es de 1930. Sufrió un incendio y fue remodelada y reconstruida según un plano de Cañas del Río con dos aulas cada lado y viviendas de maestros (hoy el Museo Etnográfico) en el centro. La nueva y flamante construcción escolar de los años setenta buscaba alojar una concentración escolar numerosa que finalmente se decidió llevar a Castrocontrigo. Este enfoque sobre las escuelas rurales destaca su papel como símbolos de la historia local y la evolución cultural. Al poner en valor su arquitectura y su historia, se fomenta una mayor apreciación por el patrimonio educativo y se incentiva a las comunidades y autoridades a proteger estos espacios.