TRIBUNA
La mentira se impone
Necesitamos líderes que sepan dirigir, con la fibra moral necesaria para vigilarse a sí mismos y a los demás, con ideas sin acudir a la promesa fácil o al engaño
sacerdote y sociólogo
«La verdad os hará libres». Pero hoy la mentira se ha impuesto en la verdad.
Vivimos en una etapa de la historia que exige respuestas claras y honestas, basadas en conocimientos científicos para enfrentarlas a las amenazas existenciales como fue la pandemia de Covid-19 de hace unos años, o el cambio climático y la continua amenaza de guerra en nuestros días. Pero por grande que sea esa necesidad, vemos que nuestros políticos no abordan adecuadamente los grandes desafíos de nuestro tiempo. Vemos que la ciencia nos brinda respuestas y enfoques, pero con demasiada frecuencia estos salvavidas las dejan de lado o simplemente las ignoran. Con frecuencia, nuestros políticos nos fallan, priorizando la adulación interesada y la deshonestidad sobre las soluciones reales.He tenido el honor de trabajar como funcionario durante años en un organismo público, la Diputación Provincial, y luego pasar a trabajar como Profesor Titular en la Universidad de León. En el trabajo como funcionario y en la educación superior, me he guiado por la creencia de que el propósito de la vida es contribuir de manera significativa a mejorar las cosas en el mundo. Hoy creo que es más importante que nunca que adoptemos políticas y sigamos caminos que sabemos que son de interés público y que están basados en hechos. Hay demasiado en juego como para hacer otra cosa.Desde siempre, se nos ha hablado de la importancia de la verdad. Jesús nos dice: «La verdad os hará libres» (Jn. 8:32). Pero, parece que los seres humanos nunca hemos aceptado plenamente el compromiso de decir la verdad, y en política parece que hay una nueva disposición a poner la verdad patas arriba y a blandir el arma del engaño siempre que sea conveniente para los intereses del partido. La mentira como herramienta política no es nada nuevo. Ni la izquierda ni la derecha política tienen el monopolio del engaño. Pero en la actualidad parece que se ha llevado el engaño a un nivel superior, en parte gracias a la capacidad de comunicarse directamente con millones de personas a través de las redes sociales. Esta capacidad de librar una guerra verbal sin preocuparse por la veracidad o la dignidad de la propia persona ha convertido a los políticos en máquinas del engaño. Al mismo tiempo, el impacto de los medios de comunicación en la era digital ha hecho que les resulte más fácil divulgar medias verdades o simplemente mentiras. ¿Por qué está mal mentir? ¿Porque ofende nuestra sensibilidad? ¿Porque nuestros padres y maestros nos dijeron que no lo hiciéramos? Esas son buenas razones para evitar el engaño, pero las mentiras a gran escala por parte de líderes públicos son aún más alarmantes porque tienen el poder de pervertir las políticas públicas e incluso acabar con vidas. Vemos engaños y deshonestidad en muchos ámbitos, no solo en la política. Por ejemplo, si bien el movimiento negacionista del cambio climático incluye a personas que se dejan llevar por sus creencias más profundas, también incluye a muchas personas que están en ella estrictamente por intereses económicos.¿Cómo podemos defender la verdad? En los últimos años han surgido algunas buenas ideas. A nivel de base, los ciudadanos preocupados se están movilizando para desafiar y refutar la desinformación en las redes sociales sobre cuestiones que van desde las vacunas contra la Covid-19 hasta el cambio climático. Pero necesitamos líderes que sepan dirigir, que tengan la fibra moral necesaria para vigilarse a sí mismos y a los demás, y que sean capaces de idear soluciones a los problemas sociales y económicos, sin necesidad de acudir a la promesa fácil o al engaño.