Una subida del SMI necesaria y compleja
El creciente desfase que se estaba generando en España, entre los sueldos y el coste real de la vida, precisaba medidas para intentar, al menos, frenarlo. Las consecuencias de la polémica crisis económica, que arrancó en 2007 con la caída de las hipotecas subprime estadounidenses, siguen arrastrándose y, de manera especial, en la parte más baja de la pirámide social. Todo el tejido se vio trufado por una paralización, agravada por el bloqueo de las instituciones al dispararse un déficit público inasumible. La nueva estructura que surgió de esta crisis no terminaba de arrancar cuando llegó el covid y de nuevo otro bloqueo. El sueño de alcanzar un nuevo modelo económico en España, que supere la dependencia del turismo extranjero y de esa hiperextensión de las pequeñas empresas deberá esperar.
La precariedad laboral no debe darse por buena. Es imprescindible que se impulse un alza de salarios para intentar seguir el alza de los precios. Pero cabe preguntarse si se ha analizado bien cómo debe hacerse. Las quejas por la pérdida de determinados puestos, por ejemplo, de empleadas del hogar es conocida. Y también los conflictos de las pymes para pagar nóminas más altas. Lo peor es que, como tantas otras cosas, ese perjuicio es más duro en los territorios con menos desarrollo, como León.