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España es un país que lamentablemente no sabe de líneas rojas en política. Sorprende a los analistas internacionales que cualquier asunto acabe sumido en el barro. La situación del lobo se ha convertido en un caballo de batalla en el que curiosamente apenas se presta atención a los expertos. Y a los que sufren daños. Hoy es un asunto de trincheras, de ese terrible «o estás conmigo o contra mí». Probablemente sería interesante la creación de un verdadero comité de expertos, dando voz a todos los implicados. Para conocer la realidad y tomar decisiones. En Castilla y León se ha optado por atender a los ganaderos y se ha peleado con un gran esfuerzo del consejero leonés Suárez-Quiñones para impulsar el cambio legal aprobado ayer en el Congreso. Pero la pugna, sin duda, seguirá.