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Que los avances tecnológicos asociados a las prácticas quirúrgicas pueden cambiar vidas es un hecho irrefutable. La cuestión reside en qué pacientes son los afortunados que tienen acceso a estos métodos punteros a través de la sanidad pública. Un ejemplo clarificador de estos beneficios es el desembarco en el Hospital El Bierzo del robot Da Vinci el pasado mes de enero, un prodigio técnico que ya tiene un rendimiento de dos intervenciones semanales en el servicio de Urología aunque también se utiliza en otras dolencias. La diferencia sustancial de aplicar esta técnica en los casos justificados es el beneficio para los pacientes que no se alcanza con otros sistemas. Ponerse en manos de Da Vinci les cambia, para mucho mejor, la vida, como se refleja en el testimonio que este domingo recoge el Diario de León. Precisamente el apoyo de las nuevas tecnologías es uno de los pilares del nuevo Plan Anual de Gestión (PAG) en el que trabaja la Gerencia Regional de Salud, avances que irán dirigidos especialmente a mejorar el servicio de atención primaria en el medio rural, haciendo hincapié en la máxima de que el lugar en el que reside un ciudadano no debe condicionar sus oportunidades terapéuticas.