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El clamor de los leoneses para que el final de la línea de Feve no se convierta en un epitafio burlesco para toda la montaña (para toda la provincia) se diluye en la gruesa línea que divide las declaraciones públicas de la implicación política.

Los ciudadanos volvieron ayer a reforzar en la calle la visibilidad de una sinrazón compartida, pero desamparada en la práctica por quienes han de ejercer la fuerza para defenderla. Ni munícipes, ni diputados, ni los parlamentarios que vocean en prensa su defensa de la razón de la vía estrecha aparecieron en la protesta. Mucha pose y poco compromiso real.