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Está claro que el empeño del Ayuntamiento de León por disfrazar de normalidad y calificar de hechos aislados apuñalamientos como el vivido en el casco histórico en Semana Santa pretende mantener la tranquilidad de vecinos y visitantes. Tan claro como alejado de la realidad. Lo confirman los agentes de los distintos cuerpos policiales, que muestran su preocupación por la proliferación de armas blancas entre los jóvenes, también entre los menores, como parte del 'atuendo' con el que salen a divertirse el fin de semana. Las peleas entre grupos se multiplican, y los policías temen la llegada del buen tiempo, cuando la diversión se traslada a la calle y dispara los incidentes. De hecho, se preparan para intensificar la vigilancia en los próximos meses en León.

Las intervenciones en los tumultos de los últimos tiempos se saldan cada vez más a menudo con la incautación de armas blancas, buena parte fuera de la legalidad por su tamaño o sus características. Y en las grescas cada vez se exhiben más. Llevar una navaja implica predisposición a sacarla en caso de pelea y el inevitable peligro de utilizarla cuando los ánimos se caldean. Algo que ocurre con más frecuencia entre grupos ya identificados por los agentes, pero que se está extendiendo de manera preocupante. Y eso no tiene nada de normalidad.