Tiempos de tensión que exigen respuesta
Los sucesos de Torre Pacheco admiten múltiples lecturas, pero quizá la más interesante de cara al futuro pasa por el hecho de que España, y por extensión toda Europa, viven un nuevo tiempo con un proceso migratorio que es irreversible, y que debe encauzarse, normalizarse y entenderse como una oportunidad para todos, para los países receptores y para los que llegan. En León se vivió hace unos meses un atisbo de polémica con la llegada de migrantes al Chalé del Pozo que se desinfló a medida que se pusieron las cartas sobre la mesa sobre cuál era la realidad que se vivía en ese centro de emergencia. El afán por tensar las cosas de manera torticera e interesada es sobradamente conocido y, por lo tanto, previsible y desenmascarable. Aquí, una vez más, se buscan réditos de manera clara. Y la sociedad debe mostrar su madurez para entender que no se trata de bandos, ni de buenos y malos, se requiere poner las cosas en su sitio, y valorar que en una Democracia debe desenmascarse a las tramposos y perseguir con pena de ‘telediario’ a los que se afanan por tensionar y trampear las realidades. Con lo que está pasando es entendible que haya miedo entre una parte de la ciudadanía. Son unas víctimas que no se merecen que los ‘ultras’, vengan de dónde vengan, nos impongan sus penosas ‘verdades’.