Vigilar y prevenir los efectos del fuego
Las consecuencias de los incendios forestales que han asolado más de 100.000 hectáreas en León este verano se van a recrudecer en cuanto empiece la temporada de lluvias. La erosión del suelo contaminado es la gran amenaza para las áreas quemadas. La escorrentía superficial arrastra cenizas, sedimentos y restos de la vegetación quemada a las masas de agua, que pueden resultar además afectadas por sustancias tóxicas que se utilizan en los medios para la extinción de incendios. La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) asegura estar en coordinación con el Miteco para «evaluar y atender» dichas afecciones. Lo importante es poner en marcha cualquier medida preventiva que pueda paliar o reducir los daños, y en esto es fundamental la labor de vigilancia de los cauces, con la prioridad de salvaguardar todas las garantías de salubridad para el abastecimiento de la población. CHD recalca que actuará allí donde se presenten riesgos significativos, pero cualquier actuación es poca ante una devastación del medio natural que no se ha conocido nunca en esta provincia. Las obras para la reparación de las redes de saneamiento dañadas en los núcleos urbanos ya se está tramitando de forma urgente por parte de la Junta de Castilla y León porque no hay tiempo que perder.