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El sistema judicial español es tan garantista que acaba eternizando los procedimientos. Un buen ejemplo es lo que está ocurriendo en torno a la pugna entre León y Asturias por el polémico puerto de Pinos. El enredo de causas y los incontables recursos que se facilitan en un conjunto de procesos como los que coexisten sobre este paraje, impulsan hacia una situación de indefensión hacia quienes, en principio, parece que tienen la razón. Lo cierto es que con esta complicación permanente de los procesos lo que se produce es que no se alcanza una solución judicial que zanje toda esta batalla que permanentemente se recrudece, incluso en ocasiones con momentos de tensión o incidentes que nunca deberían producirse. La Justicia, cuando no es ágil, beneficia al que hace la ‘trampa’.