Una ciudad con mayor peligro en las calles
La auténtica oleada de accidentes de tráfico y de atropellos que registra la ciudad de León pone en claro que las crecientes quejas sobre sus problemas de movilidad son entendibles, acertadas y síntoma de que algo se está haciendo mal. Frente a las tendencias que a nivel nacional se hacen palpables en las grandes urbes, con mejoras tanto en la circulación como en la seguridad, parece que en la capital de la provincia se ‘circula’ en sentido contrario. Se acumulan ya muchos meses de constantes polémicas en torno a las zonas del llamado calmado de tráfico, de conflictos derivados de las ubicaciones del radar y sus multas irregulares, o sobre un plan de bajas emisiones que nunca se ha activado de la manera más lógica, que pasa por dialogar con los implicados y por la escucha de los expertos. El balance de acumulación de incidentes con daños personales debería servir de punto de inflexión para que el equipo de gobierno que dirige el alcalde José Antonio Diez empiece a repensar hacia dónde se encamina la ciudad que está ‘pilotando’. Nadie puede obviar que hoy las cosas deberían ser más sencillas que hace años, cuando no existían rondas para descongestionar el tráfico y la actividad era más intensa, con un nivel menor de envejecimiento que también retira vehículos de la circulación diaria.