Sin justicia ni respuestas en el accidente de la Vasco
Han pasado doce largos años desde que la mina se cobró seis vidas en el pozo Emilio. Tuvo que transcurrir una década para que llegase el ansiado juicio, por las complicaciones tanto internas como externas que generó la complicada investigación. Pero parece que la misma maldición que tenía la mina en sus entrañas cuando explotó en octubre de 2013 sigue persiguiendo a las víctimas y a sus familias, que siguen a la espera de una sentencia que concrete la verdad judicial, con las causas y las responsabilidades. Incluso este retraso es sólo una especie de preludio del largo camino que tendrá el caso, a través de los previsible recursos. León ha protagonizado las dos últimos grandes tragedias del carbón, con los seis del pozo Emilio y los cinco de Cerredo. Y aguarda respuestas.