EDITORIAL

Un salto de calidad para León que no debe despreciarse

La duda es hasta qué punto tendrá capacidad de maniobra Diez y la necesaria disposición

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Encarar el futuro de la mejor manera posible es una obligación fundamental para cualquier gestor público. Ayer se puso sobre la mesa una opción que cuenta desde ya con el apoyo del gobierno de la Junta que lidera Alfonso Fernández Mañueco. La posibilidad de que León ‘suba de nivel’ para alcanzar la categoría de Gran Ciudad. El parabién del ejecutivo autonómico no es decisivo, pero supone allanar el camino para un trabajo que debería promoverse desde el equipo de gobierno municipal de José Antonio Diez. No son tiempos fáciles para la política de alto nivel, ni para el consenso, ni mucho menos para conseguir acuerdos mezclando siglas. Pero el hecho de que ayer se fotografiarán juntos el presidente Mañueco y el alcalde Diez debe interpretarse como el punto de partida de un trabajo común en favor del futuro de la capital de la provincia. Pero la duda es hasta qué punto dispondrá de capacidad de maniobra Diez, e incluso si tendrá la necesaria disposición. Su figura política es cuestionada por su propio partido —como se comprueba con todo lo sucedido en torno a la visita de Pedro Sánchez— pero también siembra demasiadas dudas por ese ejercicio de prestigitador low cost que se afana por intentar ponerse al frente de las corrientes leonesistas sin ningún tipo de reparo ni ejercicio de rigor político.

León sufre desde hace décadas una especie de parón en todos los órdenes, que incluso genera situaciones peculiares, como la ausencia de unos servicios que vayan más allá de sus fronteras municipales. Iniciativas como la actual sobre el transporte público a través de las tarjetas de Buscyl evidencian que se ha mantenido una precariedad en la atención a los ciudadanos que podría y debería superarse avanzando con esta fórmula de la Gran Ciudad, y también con un impulso a todo lo que sea mancomunar y unificar el llamado alfoz, cuyos ciudadanos no saben ni tienen en cuenta las fronteras entre ayuntamientos salvo cuando les acaban generando problemas de todo índole.