Víctimas viales que requieren un análisis
El dato objetivo de que han fallecido menos personas en las carreteras resulta muy positivo. En eso no cabe ninguna duda. Pero el primer problema que plantea ese balance, cuando faltan pocos días para que acabe el año, es conocer exactamente lo ocurrido, ya que las estadísticas oficiales en este tipo de asuntos presentan excesivos matices, como el hecho de que sólo se incluyan como muertos por tráfico si cumplen determinados requisitos, incluso de tiempo de fallecimiento. La cifra también puede servir de cortapisa para encubrir otro conflicto que es muy evidente. Las carreteras leonesas no son hoy más seguras que hace un año. No se han solucionado los tramos negros con problemas evidentes, como puede ser la Nacional 120 entre Astorga y León, ni tampoco el mal estado que existe en el asfalto en incontables lugares, incluso de la red nacional, como puede ser la Autovía del Noroeste a su paso por la provincia. Por eso, se requiere un análisis, y probablemente un debate público con expertos e instituciones, sobre la situación que afrontan las personas cada día al subirse a sus vehículos. Y también merece mucho más tiempo de los responsables el problema evidente que existe en la capital de la provincia, que se está haciendo cada día que pasa más evidente, con los accidentes y atropellos totalmente desbocados.