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La situación del alcalde José Antonio Diez plantea una creciente contradición dentro de su partido. Más allá de los debates que afloran de manera periódica sobre su figura en los órganos de dirección del PSOE, también genera una situación de incomodidad en su formación, a muchos militantes y a un buen número de votantes. El hecho de que apueste de manera constante y millonaria por la privatización de asuntos municipales no parece encajar en la línea que sigue su partido, en una permanente apuesta —al menos de palabra— por lo público. Serían ya casi incontables los episodios de contratación de todo tipo de asuntos a empresas, en lo que se suele denominar como ‘externalización’ cuando se pretende escapar de esa palabra maldita, pero que se ajuste más a la realidad, y que no es otra que privatización. Ahora se trata de más de 20 millones de euros, un paquete centrado en el mantenimiento de edificios municipales. La semana pasada se difundían las duras críticas desde la parte sindical por lo que consideraban una privatización encubierta en el Hospital de León al no gestionarse con agilidad las bolsas de los trabajadores que contrata Sacyl para atender sus instalaciones. Ahora, se trata de algo distinto pero que quizá no reciba tantas críticas: el contrato de todo directamente a empresas.