El alcalde de León se apresura... ahora
Qué espectáculo el del equipo de gobierno municipal de León, capitaneado por un alcalde, José Antonio Diez, que parece descubrir la gestión cada lunes. Dos años y medio después de que la ley lo exigiera, y un año después de que los contenedores marrones se amontonen inútilmente a la intemperie junto al mercado de ganados, como publicaba esta misma semana Diario de León, el Ayuntamiento corre ahora a adjudicar un contrato de 911.809 euros para ponerles los lectores de tarjetas digitales. El regidor admitía hace días que ni siquiera sabía si los cacharros estaban suministrados. Impresionante nivel de control. Mientras tanto, los leoneses pagan la factura: cerca de 800.000 euros anuales en penalizaciones por no separar la orgánica, más de cinco millones ya, y la pérdida de la subvención europea del 70% porque el consistorio no cumplió los plazos. La misma empresa que entregó los contenedores sin funcionar se lleva otro suculento pellizco. Esta no es una simple demora: es la marca de Diez, una muestra palmaria de desidia, improvisación y desprecio al dinero público. Con tarjetas que nadie usa, multas que se acumulan y un regidor que reacciona cuando le pillan el enredo, el equipo de Diez ofrece un masterclass de cómo no gestionar ni un contenedor.