Agilidad en la gestión del agua para salvar el campo
Existe una notable contradicción entre las sensaciones que se generan en las calles, con las olas de calor que se suceden en las últimas semanas —sin precipitaciones— frente a la realidad que existe en unos embalses que registran máximos históricos. Las reservas de agua son abundantes y están garantizados los riegos pero, desde el sector del campo, se reclama agilidad en la activación de los desembalses para evitar que tanto calor acabe mermando los rendimientos de los cultivos. Parece lógico exigir eficacia en la toma de decisiones cuando se trata de un asunto tan fundamental como es el agua. En juego está la producción de miles de hectáreas que sería lamentable que sufriesen perjuicios cuando no existe ninguna traba insalvable.