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El problema evidente de los atropellos en la ciudad de León, con 72 en lo que va de año, tiene una barriada que presenta una singular peligrosidad. Acapara un número importante de estos accidentes, algunos de ellos de notable gravedad. Eras de Renueva, y sus ejes principales —Reyes Leoneses, avenida de los Peregrinos, Santos Ovejero y General Gutiérrez Mellado—, soportan cada día y también de noche un elevado volumen de tráfico, en demasiados casos, con velocidades excesivas. Es cierto que, en muchos pasos de peatones, se ha instalado iluminación para favorecer la visibilidad y que, en otros, se ha prohibido aparcar antes para mejorar la visibilidad. Pero eso no ha conseguido limitar, como sería necesario, el riesgo para los peatones en una barriada con miles de habitantes. León utiliza un radar móvil que desplaza cada jornada, con franjas horarias, por los barrios de la ciudad. Siempre ha generado polémicas, como también el radar fijo cuando se ha colocado en lugares como la prolongación de Padre Isla, donde no hay ninguna casa. Quizá habría que preguntar al Ayuntamiento y al máximo responsable de la Policía Local, el alcalde José Antonio Diez, si existe algún plan concreto para reducir los atropellos, y de manera especial en ese punto crítico de la avenida central de Eras de Renueva.