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El reciente atropello de un peatón por parte de un patinete eléctrico en León es un claro ejemplo del peligro de este tipo de transporte, que debe respetar las normas de circulación al igual que cualquier otro vehículo. El último incidente registrado en la ciudad acumuló casi todas las conductas antirreglamentarias graves: se produjo en una calle peatonal, viajaban dos personas sobre el patinete y el conductor se dio a la fuga después del atropello.

En lo que va de año, ya se han tramitado 162 expedientes de sanción. Esta cifra demuestra que sus usuarios olvidan su responsabilidad y que están sujetos a las leyes de tráfico vigentes. Conviene recordárserlo al Ayuntamiento. Y a quienes los conducen. Con sanciones contundentes si es necesario. Y con una mayor vigilancia.