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Una nueva jornada de colapso en la carretera N-120 pone de nuevo en evidencia un problema de seguridad vial y de gestión de infraestructuras que exige una respuesta institucional. Las incidencias registradas este miércoles —retenciones kilométricas, accidentes con heridos y afecciones a la circulación por obras simultáneas— reflejan la saturación de una vía por la que transitan diariamente más de 20.000 vehículos y que es la principal arteria de acceso a enclaves estratégicos como el polígono industrial de Villadangos del Páramo. Que la carretera discurra en paralelo a la AP-71, la autopista de peaje infrautilizada, sin que se tomen medidas para agilizar el tráfico es una muestra de la nefasta gestión de un ministerio que ignora de manera persistente al ciudadano.