Pagar peaje por un servicio de segunda
Los conductores leoneses y asturianos que transitan por la AP-66 no solo sostienen el mantenimiento de la red pública a través de sus impuestos, sino que abonan un peaje que debería implicar la prestación de un servicio digno. Cobrar la tarifa íntegra cuando la vía presenta tramos con velocidad restringida, carriles cortados a causa del desprendimiento del pasado verano y obras prolongadas en los túneles quiebra este contrato con el usuario. Defender el pago completo por una vía de alta capacidad que temporalmente ha dejado de serlo resulta difícilmente comprensible. Esta es la postura adoptada por el Ministerio de Transportes, quien evidencia el poco valor que le da a los derechos de los ciudadanos. Lamentablemente, no sorprende este criterio del departamento dirigido por Óscar Puente, titular también del servicio ferroviario estatal que ningunea a diario a los usuarios del tren. Transportes se ha personado en el expediente sancionador abierto por el Principado contra la concesionaria y pone en duda la validez jurídica una posible sanción. Argumentar que los paneles de señalización son suficientes o alegar el volumen de las bonificaciones estatales al peaje no oculta el problema central, que el usuario sigue pagando el precio de un servicio de primera por una infraestructura mermada.