El gran perdedor de la Transición Justa
La Transición Justa se ha convertido en una transición injusta para León. Mientras el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico reparte millones de euros en ayudas para diversificar la economía de las antiguas cuencas mineras, la provincia asiste impotente a un desangre económico que ya no puede disimularse con eufemismos. En la última convocatoria, León solo ha recibido 818.000 euros de una partida de 22 millones. El 3,6 por ciento. Una migaja que confirma lo que muchos sospechaban: cuando más falta hacía la reconversión, los fondos han dejado de llegar. Los números son demoledores. En 2008, con los antiguos fondos Miner, se invirtieron en las cuencas leonesas 490 millones de euros y se subvencionaron proyectos por valor de 52 millones. Se crearon 893 empleos. Hoy, con la Transición Justa, la inversión empresarial apenas roza los tres millones. Los empleos previstos: 19. No es un descenso. Es un desplome. Y no es casual. No se trata de cuestionar la necesidad de una transición ecológica. Se trata de denunciar que, en el caso de León, esa transición se está haciendo a costa de abandonar a su suerte a los territorios que más la necesitan. León no está en transición, está en liquidación. Y cada día que pasa se confirma que nadie parece dispuesto a frenarlo.