jueves. 11.08.2022

Demasiado socarrat

UPL está que se sube por las paredes y hasta por los pináculos de la Catedral, con razón. La Junta ha asignado a Valladolid los nuevos módulos de « Barranquismo» y «Escalada» algo que a los leonesistas les parece no solo absurdo sino provocador, dado que es en nuestra tierra en la que por lógica y tradición deberían impartirse. Por supuesto, también en Salamanca o en Zamora. Pues no. «Valladolid en un llano», pueden cantar allí… pero en León tenemos montañas y fea no hay ninguna. También tenemos barrancos y osos, lo que no necesitamos es más abismos. ¿Con qué criterios se ha podido, pues, tener la ocurrencia? Como ya he mencionado en anterior columna, no soy leonesista, pero tengo ojos y percibo el recelo ciudadano. ¿Qué les parecería a los pucelanos que nos hubiesen asignado a nosotros el módulo de Torreznos? Al César lo que es del César, y a la Legio VI lo que es de la Legio VI. «Porque no se nos pueden llevar a Pucela nuestras montañas…», se estará esgrimiendo ya desde el leonesismo más victimista. Vale, un poco exagerado… pero ¿por qué darle nuevas razones al quejío? Tacto político, viene uno reclamando. O sentido común, si se prefiere. Y justicia, claro. Los leoneses que quieran estudiar esos módulos tendrán que desplazarse… y hacer las prácticas aquí. Estrambótico. A veces, sospecha uno que existe una máquina de pifias y que el maestro pifiador nunca coge vacaciones. Habrá que obligarle.

Más chistes malos. El vicepresidente de la Junta, García-Gallardo (Vox) ha declarado que la culpa de despoblación la tienen la «hipersexualización y que se olvida que el fin del sexo es la procreación». O sea, nos acostamos para todo menos con la finalidad de traer contribuyentes al mundo. Paquirrín y su zanganillo hiperactivo fueron mal ejemplo. Y como están hoy las adolescencias dan ganas de hacerse un nudo. A mí ya se me pasó el arroz, soy todo socarrat.

La primera norma de un buen chiste es tener su gracia, pero Impartir en Valladolid los módulos de «Barranquismo» y «Escalada» no la tiene. Otro cantar es que, como decía aquella rumba de Peret, sea preferible reír que llorar. Ah, el calentamiento global. Ah, el calentamiento mental. Me reino por un buen chiste. Demasiado socarrat.

Demasiado socarrat
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