jueves 19/5/22

La soledad del roble

Me gusta Margarita Robles, ministra de Defensa. De quienes no me fio es de otros. Tal como ha argumentado en su defensa de la actuación del CNI, no es el Estados español quien ha vulnerado la Constitución y declarado la independencia, ni mantiene relaciones secretas con el país que ha invadido Ucrania. Actuaciones estas que obligan a la cautela y más, en defensa de nuestros intereses generales. Lo paradójico es que socios de gobierno sean el enemigo en casa, que se dice. Robles ha explicado lo que podía, y además supongo que se ha callado algunos argumentos más de peso. A mayores de lo que vote cada uno, es una gran política y una de las voces más serias del Parlamento. Por supuesto, lo escribo no porque sea de León. Valoro que en estos tiempos tan complicados, con una posibilidad nada remota de guerra mundial, ella o alguien como ella esté en Defensa. No es solo eficaz, también es ética. Pero sin ser una dama de hierro, como lo fue Thatcher. Transmite firmeza sin dureza, sensibilidad inteligente. Su trabajo no ha de ser fácil, y menos ahora cuando su cargo la coloca en ese territorio llamado soledad de mando. En situaciones neutrales, un gobierno se puede quizá permitir no tener a la persona más idónea en Defensa, sin que la maquinaria chirríe mucho. Pero no estamos viviendo un tiempo neutral. Asimismo, desde la extrema izquierda se aboga por no mandar armas a Ucrania, sino diplomáticos que favorezcan la paz. Vale, a mí también me gusta la canción Imagine, pero aún más no vivir entre ruinas o como refugiado. Paradójicamente, quienes lo proponen son los mismos que aún siguen reprochando a Inglaterra su política de no intervención durante la guerra civil española. Esto lo ha empezado Putin, no Ucrania. Lo de la independencia lo empezó el Govern, no el Gobierno.

Leo que Puigdemont está presionando a Bruselas «para que investigue la utilización del programa espía Pegasus. No sé cómo se exclama en catalán «collons», pero denlo por exclamado. ¿Estamos viviendo en un mundo al revés?

En ese tiempo, propicio para la inquietud y el miedo por el futuro de Europa, me tranquiliza saber que una persona como Margarita Robles está ahí con su soledad del mando… donde se toman decisiones difíciles.

La soledad del roble
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