miércoles. 06.07.2022

Bang, bang

No es, desde luego, de lo más memorable de la carrera de John Huston, de hecho suele obviarse de manera sistemática cuando se habla de su obra. No es, efectivamente, una película a resaltar casi en nada dentro de la carrera de un tipo que empieza rodando El Halcón Maltés y acaba con Los Muertos. Sin embargo, poca gente puede olvidar que ha visto Phobia. No la destacan, no la loan, pero, si aparece en la conversación y la han visto, emerge inmediatamente con inquietud. Phobia (1980) es una película sobre un loco doctor que pretende curar a unos cuantos pacientes con tendencias homicidas enfrentándoles cara a cara a sus miedos. Las consecuencias, créanme, son terribles, pero sirve, me sirvió a mí en la edad en la que la vi, para aprender que los miedos, como los amores, los odios o los gustos, son algo personal e intransferible. Estos enfermos ofrecían a la trama una gran variedad de miedos que se iban alternando: fuego, alturas, serpientes. Cuento esto para decirles que mi miedo más interno es ver un arma en unas manos adecuadas. Supongo que viene de ese episodio, este sí memorable, de Alfred Hitchcock. Presenta llamado Bang, estás muerto. En esta historia un niño, marginado en el colegio y por sus amigos, confunde una pistola real que encuentra en la maleta de su tío con un juguete y sale a la calle a desatar su furia contra todas aquellas personas que, diariamente, abusan de su candidez. El paseo del chiquillo por su localidad, apuntando a todos aquellos que le han maltratado antes, es de los pasajes de terror más intenso que he vivido mirando a una pantalla. En principio el niño sólo dirige el cañón a cada persona y hace con su boca el ruido de disparar. ¡Bang! Sin embargo el espectador sabe que alguno de esos personajes, acostumbrado a burlarse del niño, pasará la línea sin saber que tiene un arma real y, en ese momento, el sonido saldrá de la pistola y no de la boca. No les contaré cómo termina el episodio, pero les aseguro que lo recuerdo con pavor. Me ha ocurrido también cuando María, en West Side Story, arranca la pistola a Chino tras matar a Tony y apunta enloquecida de pena a todos, los Jets y los Shark, que han presenciado la imbécil muerte de su amado. Cuando el hijo de Bruce Willis en El Protegido, pretende, con otra pistola, disparar a su padre para probar que es irrompible. Como les digo, cada uno tiene sus miedos y el mío es ver a alguien cegado por las circunstancias e inconsciente de su poder con un arma. Sé que saben de lo que estoy hablando y espero que este miedo sí lo compartan conmigo.

Bang, bang
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