lunes 16/5/22

Mediopensionistas no, gracias: sí o no

Si no te fías de la sanidad pública, ¿por qué te fías de la sanidad pública? Si crees que la vacunación contra el covid es una filfa que esconde oscuros intereses y tú no te vas a dejar, ¿por qué cuando enfermas acudes raudo a los hospitales y ucis que gestionan los mismos tentáculos? Si te preservas para ver qué efectos tienen los avances en los demás antes de someterte a ellos, ¿por qué abarrotas los sanatorios que pueden necesitar quienes sí han corrido el riesgo? En resumen, si eres un antivacunas, por convencimiento, omisión o vagancia, sé consecuente.

Pero no. Quienes niegan la mayor de la pandemia, o la menor de sus tratamientos, acuden a los hospitales cuando tienen la desgracia de enfermar. Seguramente sin preguntarse a cuántos congéneres han contagiado mientras regaban de homilías negacionistas las barras hoy aún abiertas de los bares.

Los que se niegan a vacunarse de covid se lamentan de ser demonizados. Sin llegar a eso, no pueden cuestionar que el resto de la población no quiera compartir espacios con ellos. Si no te vacunas, donde yo esté no te quites la mascarilla. Es más, si quien se ha vacunado necesita una uci o una cama hospitalaria, este sistema universal a la hora de compartir gastos debería ser selectivo en el momento de acoger pacientes.

Se plantea cada vez en mayor medida cobrar los tratamientos médicos a quienes se niegan a vacunarse, como se cobran los servicios de rescate a los excursionistas imprudentes o los bomberos a los pirómanos despistados. No sé si es la solución, al final todos tiramos de la cuerda de la salud en algunos momentos de la vida. Sólo que este es excepcional.

¿Libertad? Sí, toda. Con sus consecuencias. Porque de esto se muere, se contagia a los seres queridos, se sufren secuelas y se pasa miedo. ¿Quieres quedarte al margen de las recomendaciones y la prevención? Adelante. Pero asume las consecuencias y quédate de verdad al margen.

Postdata: Si todo esto les pedimos a los antivacunas para preservar la salud general, abandonemos como países y como sociedad el cinismo y pongamos manos a la obra en la evidencia de que un planeta en el que sólo logra la inmunidad de rebaño una parte más rica es un mundo incapaz de curarse, y no sólo de covid. Que se quede fuera quien quiera, no quien no pueda.

Mediopensionistas no, gracias: sí o no
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