viernes 3/12/21

Los otros, tan invisibles como necesarios

Estamos acostumbrados a ver mucha gente alrededor de jugadores y banquillos pero hay otros tantos que no se ven o incluso de estos que vemos no sabemos qué hacen ahí.

Los cuerpos técnicos suelen ser cada vez más numerosos y la mayor parte de los que los conforman no salen en la foto o en la televisión. Segundo entrenador, preparador físico, preparador de porteros, especialista en líneas atacantes o defensivas, analista, readaptador, psicólogo, nutricionista, podólogo, odontólogo, metodólogo, utilero, delegado….¿seguimos? Todos y todas conforman un puzle necesario para sacar el máximo rendimiento de futbolistas que no todos tienen por qué ser de élite. Muchos clubes y federaciones están contando con profesionales especializados en distintas materias para completar la formación integral del futbolista de cara a su incursión en la élite o por el contrario si ya lo para mantenerse en ella el máximo tiempo posible y con la mayor eficiencia. Pero esta cadena de profesionales debe estar muy bien engrasada para que todo funcione ya que si un eslabón de la misma empieza a dañarse puede que la cadena completa se rompa. Es necesario que cada uno tenga su rol bien claro y definido desde el principio y eso es responsabilidad del líder del grupo (entrenador o director deportivo) para cumplir con la mayor profesionalidad sin interferir y mucho menos invadir las funciones de los otros.

Muchas relaciones se ven deterioradas por no tener claro este aspecto o las ganas de hacer lo del otro. Estamos escuchando la posible andadura en solitario del Mono Burgos después de ser compañero fiel del Cholo o la ruptura entre Luis Enrique y Robert Moreno, sin saber el origen de sus separaciones, pero en el día a día pasan estas situaciones por no haber cuidado las anteriores. Mi reconocimiento a las personas que en el fútbol modesto dejan horas de su vida a cambio de nada y que son indispensables para el funcionamiento de la máquina. Ese delegado, utilero o el que nos abre las puertas todos los días y que apenas reciben un saludo pero el día que faltan bien nos acordamos de ellos/as.

Los otros, tan invisibles como necesarios
Comentarios