domingo 27/9/20

Allá va la segundita

Dijo Espiridión Pichinchi (y lo dice Carlos Mejía Godoy con los de Palacagüina): allá va la segundita... (la primerita, en la frente, dijo la espuma al peñasco) y así, rascándole al charango la melodía, entramos en la segunda de las ocho semanas de confinamiento que se recetan ya en todo el mundo para ir royendo estaca, la misma estaca que servirá después, en la recuperación, para que andemos sin quejas y tiesos como velas «a velas venir», ocho semanas, las mismas que tuvieron para roer su estaca los chinos, aunque allí están más hechos al estacazo desde hace la órdiga por vivir confinados en una dictadura que ahora (¡cosas veredes!) envidia aquí el facha, el populista o el ricacho gañán que ve que Pekín también impulsa un capitalismo obsceno y luminoso que le da sopas con honda al neoliberal más obtuso... así que ahora China se hará más rica fabricando y vendiéndonos todo lo que aquí o paró o quebró o no resucita, contando con que la ventaja que ya nos llevan será mañana insalvable distancia... y rodilla en tierra: salve, imperator.

Ahora que todos sabemos del coronavirus lo que está escrito y lo que no, podemos decir que al bicho, resabiándose y mutando conforme coloniza regiones del mundo, lo ingeniaron los chinos disimulándolo al decir que es un experimento de los americanos que, a su vez, piensan con alguna razón que viene de Rusia y de unos iraníes... pero al fin y al cabo fue China la primera en cocinar al bicho y artilló un cáterin de distribución planetaria tan eficaz, que nos ha dejado a todos ojipláticos... y ¡tosiendo!... (aviso: el miedo licúa la flora intestinal -di cagalera- y lo que menos tolera el cuerpo en ese punto es toser dando argumentos al esfínter flojo o traidor, lo que también explicaría la obsesión mundial por acaparar papel higiénico). Tampoco nos tranquilizó nada leer a Timothy Garton Ash, historiador: «En los libros de historia el coronavirus será solo un epígrafe del capítulo del Auge Chino», aunque crea también que «las democracias responden más despacio que las dictaduras, pero lo hacen mejor»... ¿le creemos?...

Allá va la segundita
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