miércoles 25/5/22

Bendita trola

Contadme algo del «ramo leonés de Navidad» que puso mi jefe en versión canija y kitsch tras la barra del bar, sugirió Marisol al corrillo, y Peláez no tardó: antes de los 80 nadie aquí ni en el pueblo conoció o tenía noticia de cosa tal; sólo se supo de él por un artículo de 1978 en la revista formato octavilla que editaba la Casa de León en Madrid hablando de la desaparecida costumbre de algún pueblo consistente en llevar a la iglesia un «ramo de Navidad», lampadario básico de velas ornado con ramitas, cintas y algún dulce o frutas, cantándose al ofrendarlo alguna coplilla piadosa, igual que se hacía en otras fechas litúrgicas o patronales. Aquel artículo lo firmaba una Concha Casado Lobato totalmente desconocida entonces por los leoneses. Y señalándome a mí por ver de ponerme colorado añadió: y ahí entraste tú, Pedrillas, jaleando el descubrimiento con artículos y entrevistas a la autora en «Pueblo» o Radio Popular, dando después caña en campaña particular como alternativa al arbolito navideño, tan nórdico y ajeno a estas tradiciones; y te viniste arriba por andar entonces alentando al leonesismo cultural que resucitasteis al morir Franco, ya te vale. Al poco vimos en tu casa el primero, carpinteado por tu hermano Jesús. Y cuatro años después te atreviste a encargar uno grande a la Escuela Taller para colocarlo en Pallarés, el primero visto en una institución pública; y entonces, lentamente, comenzó a verse alguno en una escuela, un centro de profesores, un salón parroquial... y al final, esta esparramación que hoy se ve por organismos, casas, escaparates... o plazas con ramo gigantón de puro Tío Falampos.

Pero querida Marisol, jamás este ramo fue leonés como tal, sino de media España; y nunca salió de la iglesia, ahí acababa su papel; y el que sean todos triangulares sólo es ignorancia de lo leonés, los hubo de todo tipo y forma; y si alguien te dice que ese ramo era ya precristiano, tienes ley para el esbueve y creer que esta tradición recién inventada sólo va de orgullito patriotero. Tómalo, pues, como otra bendita trola para un pueblo de escasos mitos.

Bendita trola
Comentarios