domingo 27/9/20

De caniche a lobito

U n animalista de credo encendido piensa que el hombre no tiene ningún derecho a beneficiarse de los animales, ni mucho menos a maltratarles o chotearles, crímenes que ya tienen leyes, porras y sepronas para castigarlos. Si el animalista es además vegetarianista, vegano, alternativo o meapunto si hay que vocear, clamará por la salvación del planeta y de la raza humana exigiendo que todos los animales vivan en su albedrío natural o vuelvan a él los cautivos en zoos, tiendas, granjas y explotaciones. El fundamentalista de este credo considera además un heroico acto bello y senda a seguir si no se produce una conversión de la humanidad carnívora y obesa, el asaltar una granja de visones y liberarlos, aunque provoquen después una escabechina en toda la fauna menuda que está en la dieta de este pequeño carinicero, que además es americano. «La biodiversidad del planeta lo agradecerá algún día», dice el majadero.

Después está la multitud de gente nacida al sentimiento animalista gracias a sus mascotas, colmo de nuestra adoración y que hoy aquí cuadruplican el número de vacas lecheras. De ahí ordeñan mucho voto los partidos de esta cosa (de las vacas a abolir y del mimo a la mascota que no negamos a los viejos).

Pero estamos en 2039, 16 de septiembre, y «las tropas animalistas están alcanzando sus últimos objetivos; esta guerra se va a terminar», ha dicho el último parte gubernativo. Con gran escándalo público e informativo, todavía ayer fue detenida una mujer de mediana edad en posesión de un caniche quebrantando la prohibición de «tener en cautividad doméstica cualquier animal para complacencia humana, habiéndose demostrado por la comunidad científica la evidente tortura que supone no estar en su medio natural y sometido a la vejación de verse encadendo, enjaulado o enloquecido en un acuarium» (se reeducará al caniche para volver a ser lobito).

Y el gobierno, de mayoría animalista, negará desde hoy cualquier indemnización por daños de fauna a poblaciones; «tienen todo el derecho a recueprar su espacio», ha dicho el portavoz.

De caniche a lobito
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