sábado 27/2/21

Dioses pedir sangre

Cuando le sobrevenían a la tribu o al poblado males y mortandades, se acudía al brujo o al sacerdote para que conjuraran la desgracia que de otro modo no era posible atajar; y como el modo chamán o el asperges divino tampoco solían atinar la solución, lo normal era recetar finalmente un sacrificio a los dioses que aplacara su ira destripando una doncella o eviscerando a alguien, que tampoco solía surtir efecto, pero al menos tranquilizaba a la población al haberse abordado la solución última.

Esta pandemia de hoy que no hay modo de atajar por ahora y que desbaratará medio mundo sin que haya chamanes financieros o políticos que le encuentren remedio adecuado, está pidiendo algún sacrificio para que el pueblo crea que se expiarán sus culpas o se le encogerán las ganas al virus, y aquí puede valer lo mismo un chivo que un rey, que seguramente podría ser el caso español, un rey en el patíbulo de los rencores nacionales o de su propia infamia, que crece y crece y dura y dura como si le hubieran puesto pilas duracell.

Sobran candidatos a la pira o al ara de los sacrificios -vale también la guillotina que tanto escenifican en cartón protestario los nacionalismos y republicanismos reatizados aquí- y cada cual tendrá el suyo en esta nación de naciones y cuarenta millones de opiniones, así que habrá que establecer un ranking final y que en referéndum se elija la víctima propiciatoria. Sin que nos sirva de mucho que Trump vaya aceptando al fin arder en su propia hoguera de las vanidades, y al margen del emérito -y de paso, a su hijo, el rey nuestro señor, que dice Quevedo y propone el podemista-, Pedro Sánchez sube mucho en las nominaciones votándole a lo loco el popular o el vox, aunque este último señala además a Otegi, a Puigdemont y al Coletas, que no saben si por huir del mote o de esa quema se hace ahora un ridículo moñito de futbolista. Y el pueblo, que la adoraba, propone también a la Pantoja codiciosa. Pero en mi corrala hemos decidido sacrificar un lechón escotando una cántara de vino... y que ahí nos las den todas.

Dioses pedir sangre
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