Diario de León

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Tengo delante una foto reciente en la que asoman el alcalde y el ministro Ábalos con otros mendas lerendas visitando ese paño de la muralla que da a la Era del Moro y que, recién restauradito con gran pegote de cemento, parece falsete y decapado de su pátina del tiempo. Achusman ahí todos ellos con chaleco de obra sobre su traje, todos, naranja fosforito para la tropa, menos para el ministro, que era verde limón, como el burro que se le murió a Tres Puñetas.

Otavito preguntó para qué se ponen preceptivamente ese chaleco (esta vez olvidaron el casco de obra, vaya): ¿es que van de capataces o ingenieros como currándose el remate del obrón?, ¿lo indican así sus gabinetes buscando que cada foto sea también propaganda?... dirán que no, pero ¿para qué coños se lo ponen entonces?, ¿y con bandas reflectantes como si vinieran del turno de noche además?, ¿hay alguna razón de seguridad o norma ingeniera que exija entrar así al tajo o al pavoneo?... Pues no encontrándole otra justificación al atrezzo ese, Otavito cree que el único fin del chaleco es el de  guardapolvos  para no mancharse el traje, eso es, el tic del señorito. Y que nunca reconocerán que el disfraz lo necesitan para venderse mejor ellos; o su discurso, que en el caso del alcalde lo vistió ese día de aguerrida reivindicación y repaso de cartilla hasta incomodar a tope al ministro, ganándose acto seguido un  rapapolvo  amenazante, algo que le granjea al burgomaestre nuevas simpatías cazurras al asegurar que solo habla por  todos los leoneses , ni uno menos, lo cual lleva a Octavito a temer que este alcalde se esté disfrazando también de Morano para excitar e invitar a su partido a que le enmiende o le dé puerta y así acabar como el Masa en algún trance independiente/leonesista, si es que no en la UPL donde ya Matías Llorente puso bancal para que puedan ir arrimándose los socialistas que, antes que eso, se dicen leonesistas (tanto lo proclamó Paco Poco en «sus días», que, si no tuviera hoy la vida regalada, sería el primero en reapuntarse a ese plan moranil que tanto pilló cacho).

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