La galerna | ana gil
De ayer y de mañana
Para entender el futuro -"y el presente-" primero es necesario conocer bien el pasado. Esta misma semana leí esta frase en algún sitio y no puedo negar que me hizo reflexionar. Efectivamente, para poder comprender muchas de las cosas de hoy, hay que tener en cuenta lo que pasó ayer. Parece algo evidente, pero de lo que nos olvidamos muchas veces. Puro desinterés.
Por ejemplo, para entender esta crisis económica mundial -"preocupante, sí, pero aburridísima, cargante y recurrida hasta la saciedad para explicar casi cualquier cosa, incluso el abandono de animales-", es necesario tener en cuenta la especulación y abusos de hace años, al igual que para analizar el cambio climático, primero hay que saber el maltrato al que hemos sometido durante la mayor parte de la existencia humana a la naturaleza -"ya lloraremos, ya, por algo que hemos provocado nosotros mismos-".
Considero fundamental interesarse un poco por lo que pasa a nuestro alrededor -"y no sólo en nuestro barrio-" para, de paso, percibir otras realidades que también nos afectan.
El caso es que alabo esta sentencia y aprovecho para reivindicar la importancia de la información internacional para entender el mundo. Porque pertenecemos, nos guste o no, a un país que se llama España, a un continente que se llama Europa y a una realidad que se llama Mundo. Todo separado, pero de alguna manera también junto. Lo sé, la mayoría de lectores de periódicos está más interesado por el resto de secciones, pero considero fundamental estar al tanto de lo que pasa en el Planeta. ¿Por qué Alemania y Francia son la voz cantante de Europa?, ¿Y qué pasa con el programa nuclear iraní que levanta tantos recelos?, o ¿Cuál es la importancia de una reforma sanitaria en Estados Unidos? Son preguntas que deberíamos hacernos y, de paso, encontrar una respuesta que nos revele hacia dónde vamos y, sobre todo, de dónde venimos.