«Luna» y «Ponderoso», dos leoneses en busca de residencia
Tribuna | Agustín Pérez Lamo
Concejal Delegado del Coto Escolar
Afortunadamente, la sensibilidad hacia los animales y nuestro modo de relacionarnos con ellos ha evolucionado considerablemente en los últimos tiempos. No hace muchas décadas las casas de fieras, y un poco más tarde los zoológicos, eran instituciones que cumplían la función de mostrarnos especies exóticas, en entornos más o menos agradables para su contemplación.
Se procuraba, eso sí, el bienestar físico de los animales, su adecuada alimentación, cuidados veterinarios pertinentes, etc. Pero éramos incapaces de percibir el estrés de los animales, o bien no llegaba a importarnos lo suficiente.
Quizá la gente de mi generación (es decir, más de cincuenta) seamos de las últimas personas que contemplamos los programas del doctor Rodríguez de la Fuente en blanco y negro. Hoy en día la infancia tiene a su alcance una oferta audiovisual ingente, y no sólo por los famosos documentales de la dos. Las niñas y niños de hoy en día disponen, además, de un reservorio infinito de imágenes, datos, documentos y textos a través de la web. Es decir, que la necesidad de mostrar especies animales exóticas es, ahora, menor y desde luego no justifica, a mi juicio, su «cautividad»
Hemos evolucionado desde aquellas instalaciones, diseñadas por y para las personas visitantes y con escasa o nula sensibilidad hacia los animales, hasta concepciones actuales cuya opinión mayoritaria es que son los protagonistas en estos particulares universos. Por tanto, las instalaciones han de diseñarse teniendo en cuenta, también, todas las necesidades de los animales.
La normativa española sobre núcleos zoológicos incorpora estos principios, y marca con claridad todos los fines que deben tener: conservación de las especies amenazadas, investigación biológica fundamental, y también fines educativos.
El Coto Escolar es una gran instalación del Ayuntamiento de León, doce hectáreas en pleno casco urbano. Es un parque, y un centro de ocio infantil, y un centro educativo, y también es el lugar de residencia de unos cuantos animales que, por distintas circunstancias, han terminado allí.
Al asumir la responsabilidad del gobierno de la ciudad, desde el equipo de gobierno PSOE-UPL nos pusimos manos a la obra para meter el Coto Escolar, también, en el Siglo XXI. Y nuestros motivos son claros: Estamos enseñando en el Coto Escolar a los niños y niñas de León a relacionarse con la naturaleza, también con los animales, y lo que hacemos por un lado se nos desarma por otro cuando les mostramos una pareja de osos en un hábitat demasiado pequeño. El caso es que disponen de seiscientos metros cuadrados, y ya es un esfuerzo apreciable para un ayuntamiento, pero sabemos que es inherente a los osos recorrer estimables distancias, y sabemos que necesitan lugares de refugio, al abrigo de las miradas de visitantes.
Me han dicho varias veces que la mayoría de la gente vivimos en bastante menos de seiscientos metros, y cosas por el estilo; a lo que suelo responder que, aunque la especie humana ocupe el centro del universo y seamos los reyes de la creación, a los osos no les atrae nuestro modo de vida, ni a nosotros tiene porqué gustarnos el suyo.
«Luna» y «Ponderoso» tienen unos dieciocho años, y por lo que sabemos podrían alcanzar hasta cuarenta, así que todavía estamos a tiempo de encontrarles un lugar más a su gusto. Ese lugar no puede ser un entorno urbano porque, a pesar de que nos consideramos en la obligación de velar por su bienestar, también nos consideramos responsables del todo el funcionamiento de la ciudad: transporte, alumbramiento, seguridad, servicios sociales, equipamientos-¦ Y los recursos, como bien saben, son limitados.
No obstante, y previendo que la solución todavía pueda demorarse, hemos destinado cien mil euros provenientes de los fondos estatales, nada más y nada menos, para adecentar su recinto. Con ello pret endemos duplicar la superficie de la instalación y disminuir en lo posible el efecto visual de las rejas, pero ya sabemos que es insuficiente. La solución que buscamos no está en el término municipal de León, está en parajes naturales cercados donde puedan vivir protegidos y apaciblemente, puesto que animales que han vivido toda su vida en cautividad ya no pueden adquirir los aprendizajes necesarios para desenvolverse en la naturaleza.
Mientras tanto, desde la Concejalía de la que ahora depende el Coto Escolar, seguimos con nuestro plan, en dos direcciones:
-”Lograr legalizar a «Luna» y «Ponderoso» según el Reglamento (CE) nº 338/97 del Consejo de Europa de 09/12/1996 relativo a la protección de especies de fauna y flora que obliga desde el año 97 a contar con un Certificado expedido por el órgano gestor del C.I.T.E.S. (Convención Sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres). Cuando el Ayuntamiento inició la primera gestión al respecto fue en 2004 y desde entonces, con todos los plazos más que rebasados, se viene intentando su obtención, con altibajos de fortuna. Ahora parece que se abre alguna posibilidad, no obstante he de aclarar que el certificado todavía no se ha expedido.
-”Encontrarles el sitio adecuado. No es tan fácil-¦ ¿Quién necesita una pareja de osos de media tonelada? No nos sobran las ofertas, se lo puedo asegurar. Lo hemos intentado en Cabárceno, con la Fundación Oso Pardo y con cuantas instituciones se nos han ocurrido en España y fuera, siempre con la ayuda de organizaciones ecologistas y activistas de la defensa de los animales, con los que trabajamos codo con codo.
Y ahora-¦, ¿qué? Les cuento, tenemos un par de proyectos que todavía no se han malogrado. Dentro del proceso de hermanamiento entre León y Córdoba, nuestros colegas cordobeses nos han ofrecido su zoológico y su colaboración-¦ Estamos en ello. Por otra parte sabemos que en Portugal, en la zona fronteriza con Sanabria, existen iniciativas tendentes a la creación de un entorno natural apto para animales, y con fines turísticos-¦ Parece que a ellos sí les vendrían bien una pareja de osos gr andotes, pero en confianza les confesaré que ese espacio verde está realmente verde. Y en nuestra provincia-¦, ¿por qué no? Eso me pregunto yo. Sabemos el éxito socioeconómico que nuestros vecinos del Principado han cosechado en un valle difícil, desde Teverga hasta Trubia, pasando por Proaza miles de visitantes transitan la senda del oso gracias a «Paca» y «Tola», y sólo al lado norte del Puerto de Ventana.
De momento, al llamar a la puerta de la Junta parece que han contestado, por lo que hay indicios de que, en esta ocasión, ojalá que el gobierno de Juan Vicente Herrera esté a la altura. ¿Y la Diputación? Veremos si hace algo con animales vivos, una vez que la hemos visto tan sensible a los animales disecados.