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León

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Crónicas bercianas | r. arias

Escuché el otro día en televisión al ministro de Fomento explicando que si no se suben los impuestos es imposible seguir manteniendo servicios de primera en este país. Absolutamente coherente don José Blanco. Pero en sentido directamente proporcional a lo incongruente y grosera que tal argumentación puede sonar para los habitantes de territorios machacados por la crisis, como el Bierzo, cuando trate de explicar a sus habitantes que serán los primeros en ser sajados por la tijera del gasto público, pero que deberán apoquinar en la misma medida con un impuesto tan equitativo como por ejemplo el IVA, que grava lo mismo a la plutocracia que a la desgracia.

En este panorama de contradicciones que se acrecienta con la recesión es lógico que la comunicación del Gobierno se resienta. Y más lógico aún que la de sus correas de transmisión en esta comarca roce el desastre. Ha ocurrido al hilo de las muchas dudas alentadas por el propio Blanco sobre la posibilidad de que el Bierzo se quede sin AVE hacia Galicia. A alguien del PSOE le pudo la ansiedad y se le ocurrió negar de plano que alguna vez se hubiera prometido alta velocidad ferroviaria tanto para mercancías como para viajeros (AVE). Aunque horas después, viéndose reflejados acaso en el espejo de Zapatero frente a la negación de la crisis, se produjo una rectificación tal que hasta los principales barones socialistas comarcales anunciaron que estarán con el PP a la cabeza de cualquier manifestación para exigir el AVE a Ponferrada y a Monforte.

Lo otro hubiera sido un hara-kiri político. Porque no hay nada que ofenda más al administrado que le tomen por tonto. Y aunque a los bercianos se les ha tomado ya hasta el rabo de la boina con el AVE, que ahora se diga que nadie prometió nunca nada a nadie es como para quemar a alguno en la plaza del Ayuntamiento. El caos, sin embargo, no debería ser aprovechado demagógicamente por la Junta de Castilla y León que parece dispuesta a ponerse al frente de la manifestación preventiva tocando el tambor. Lo que se espera del Ejecutivo regional es gestión ante el central y coordinación incluso con la Xunta para que el tijeretazo no perjudique aún más al Bierzo y se fijen plazos ya para el AVE mixto. Porque sin alicientes como el AVE, el Bierzo no sólo será un paraíso sin turistas. Así no es extraño que aquí no quiera venir ni un médico, ni un juez, ni un técnico cualificado. Ni una empresa.

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Pero todos estos sinsentidos los puede arreglar aún Pepiño de un plumazo si en su próxima comparecencia hace propósito de enmienda. Hasta acallaría el rumor creciente de que a León no le interesa que el AVE llegue hasta Ponferrada y más allá.