Diario de León
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Tribuna | manuel lamelas viloria

En todo proceso electoral surge inevitablemente la reflexión acerca de la juventud y la madurez de unos candidatos y otros, entre ilusión y experiencia, como si fuesen realidades incompatibles o pertenecientes a realidades contrapuestas, algo que, al menos desde mi punto de vista, creo que no es así. Entre los jóvenes es posible encontrar madurez, como entre los hombres ya con cierta edad es posible -“incluso muy frecuente- encontrar el mismo dinamismo e ilusiones característicos de quienes comienzan su andadura profesional. Personalmente, puedo mirar hacia atrás y ver mi ya largo camino recorrido, con aciertos y errores, pero si algo me han enseñado los años de ejercicio empresarial y cameral es precisamente esto: lo que nos singulariza a todos como profesionales es la ilusión diaria por nuestro trabajo. Es imposible concebir una actividad comercial, sea del tipo que sea, e independientemente de la edad de quien la desarrolla, que no tenga en la ilusión y en el espíritu emprendedor su principal impronta. Ahora bien, nadie nace sabiendo, de ahí la importancia de colaborar y de compartir conocimientos.

Del mismo modo que todos conocemos jóvenes empresarios cuya percepción de los objetivos programados se nos presenta impregnada de madurez, de un conocimiento casi innato que a otros les lleva años adquirir, son muchos los hombres y mujeres de edad más avanzada que cada día se levantan con entusiasmo y energías renovadas para sacar adelante sus respectivos proyectos, y ahora más que nunca, en unos tiempos de crisis y de retos, en los que no es posible confiar ningún negocio a la mera inercia o a la improvisación. Por ello, es importante que lo ha llevado tanto esfuerzo consolidar a lo largo de generaciones, y con la colaboración de numerosas personas, no se tambalee ahora por improvisaciones, aunque sean bienintencionadas.

Todo aquel proyecto cameral que combine edades, es decir, que aglutine diferentes generaciones estará siempre el destinado a lograr los mejores objetivos para nuestra querida institución; al menos, así lo he percibido siempre a lo largo de mi trayectoria profesional, tanto en los equipos de los que he formado parte como en los que he tenido el honor de integrarme. La ilusión de los hombres y mujeres del comercio leonés no tiene edad, no es patrimonio de ninguna generación en exclusiva, sino que forma parte consustancial de nuestra condición profesional, de cualquier actividad comercial realizada con seriedad y responsabilidad. Entre todos, compartiendo aquello que hemos aprendido, muchas veces con gran esfuerzo, es la mejor formar no sólo de plantarle cara a los problemas, sino de superarlos; en definitiva, aunando esfuerzos y experiencias, pues en estos tiempos de incertidumbres, es más necesario que nunca no crear fronteras ficticias entre jóvenes empresarios y empresarios mayores, pues todos tenemos mucho que aportar para que la economía recupere el dinamismo que venimos reclamando. Es decir, sumar ha sido siempre, y lo sigue siendo, mejor que restar. Ese ha sido siempre mi planteamiento vital y profesional: escuchar con atención tanto la voz de quienes eran mayores que yo, como las de quienes son más jóvenes. Con unos y otros reconozco mi deuda de gratitud. Como he mantenido al principio de este artículo, que sólo pretende ser una invitación a la reflexión, el mero ejercicio diario de la actividad empresarial es ya una manifestación de vitalismo de espíritu, tengas la edad biológica que tengas, pues siempre has de comenzar cada día con nuevas energías y dispuesto a inculcárselas a los demás; en definitiva, has de comenzar tu jornada dispuesto a seguir luchando por todo aquello que tanto esfuerzo te ha costado levantar, pero también por la sociedad que te rodea, pues no vivimos aislados, ni es posible progresar si a la vez no lo hacen también los demás. Para los empresarios, la juventud es ante todo una actitud vital y profesional ante la vida; por tanto, más que una cuestión de fechas de nacimiento, es un valor intrínseco a todo aquello que nos singulariza. Detrás de cada proyecto hay siempre muchas ilusiones y, por tanto, encontraréis esa juventud de planteamientos a la que me he venido refiriendo.

Finalmente, quiero expresar mi más sincera felicitación a todos quienes han contribuido y contribuyen, con sus valiosas aportaciones, coincidan o no con las mías, a que la Cámara de Comercio sea hoy una de las instituciones mejor valoradas y más queridas por los leoneses. 1397124194

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