El Páramo con el Reino de León
Tribuna | Afrodisio Ferrero Pérez
El libro como soporte de la historia en el contexto de los 1.100 años de la creación del Reino de León 910-2010 ha sido el tema central de las jornadas de la Fiesta del Libro, desarrolladas en Santa María del Páramo. Sin duda, ha sido un acierto en todos los aspectos, ya que los parameses -de aquí y de allá- saben que la historia camina con nosotros, porque somos parte de la historia. Por eso han querido com partir sentimientos y celebraciones con la proyección del universo histórico y cultural del mismo León. Precisamente, a través del libro como instrumento de hermandad, en palabras del profesor de este Villa, Antonio Pacios. Y añade que el objetivo es desatender su sentido social y comunitario.
En ese horizonte, la cultura histórica constituye la arquitectura intelectual de un pueblo, incluso su conciencia crítica, en opinión de Luis Carnicero. Pues bien, conviene decir también que cualquier sociedad se fundamenta en la cultura como saber social de una comunidad. Si a la fiesta del libro unimos la Enciclopedia -para suma de conocimientos- la tarea de promoción cultural está garantizada. De ahí, que los organizadores: Instituto, Biblioteca, ayuntamiento y vecinos hayan reflexionado para divulgar los hechos históricos del antiguo Reino de León, en su mil cien aniversario, bajo este epígrafe: «Cuentan que en el Reino de León...», a fin de que los alumnos de Enseñanza Secundaria, y de 6.º de Primaria recurran a historias y relatos legendarios del nacimiento de un Reino y su proyección en el resto de España. Se trata de repasar y evocar la historia desde una pespectiva juvenil.
Quizá, con el tiempo de formación, alguno de ellos llegue a ser profesor o investigador famoso. Porque la vocación nace y se perfecciona. A este apartado hay que incluir el ciclo de conferencias en torno a las dos caras de la historia: «La verdad y la mentira». Como complemento se han celebrado las «Tertulias de los martes», sesiones en las que han intervenido jóvenes y mayores de ambos sexos, y cuyo escenario ha sido el salón de plenos del Ayuntamiento, con su alcalde al frente, Miguel Ángel del Egido Llanes.
Dentro del conjunto de cuestiones, merecen mención especial las llamadas «Lecturas itinerantes», guiadas, en esta ocasión, por los niños y jóvenes escolares con la misión de contar historias y relatos pequeños a las personas mayores (abuelos y abuelas), bien en su domicilio, residencia de la Tercera Edad, Hogar de los jubilados y Unidad de Respiro. Aparte de ser una idea original, quiero dejar constancia de esta iniciativa de los organizadores de la Semana del Libro; «proyecto entrañable que tanto honra a los niños como a los mayores», según palabras de la Concejala de Cultura de Santa María del Páramo, Magdalena Segurado Rebollo.
Además, jóvenes y mayores de la comarca del Páramo no solamente viven las preocupaciones de la tierra, sino que acuden en sus visitas culturales a la capital de León para ampliar sus horizontes. En este sentido han visitado, entre otros lugares, las exposiciones «Formentaria» (edificio de Botines) y «Atavíos para un Reino milenario» (Casa de las Carnicerías). Todo ello, dentro del programa de actividades de la Semana del Libro. Y merced a la Asociación Cultural «El Trovador Leonés» hemos tenido ocasión de analizar el glosario de las armaduras y vestidos de los personajes del atniguo Reino de León; de manera concreta en las etapas que van del siglo X al XIII, que coinciden con el nacimiento y desarrollo del reino leonés. No es ocioso recordar que se inició con García I (910-914); monarca que apenas es conocido entre nosotros, y le sucede en el trono su huermano Ordoño (914-924), que es entronizado con el nombre de Ordoño II, conocido no solamente por sus hazañas frente a los musulmanes, sino porque honra con su título la principal avenida de la capital de León. Y, en la clausura, para mayor ilustración de este proceso histórico, intervino el profesor de la ULE Laureano M. Rubio Pérez, quien pronunció una lección magistral.
En conclusión, la capital del Páramo ha pretendido -”y ha conseguido-” que la cultura, a través del libro como soporte de la historia conlleva un sentido social y comunitario. De esta manera, la villa y su contorno han estado «en el sitio y en el momento exacto» para potenciar los valores históricos y culturales. En suma, el libro -en cualquier formato- es la base firme de la civilización que, en definitiva, es el subsuelo de la cultura.