Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Antes de la famosa votación en el Congreso de los Diputados, me enseñó uno de ellos en su teléfono el mensaje que se repartían en el grupo. El texto decía que mirasen a izquierda y derecha, a sus compañeros, espiándoles, para que nadie votara inadecuadamente. Un voto, un suspiro, logró que saliese adelante una ley que hace temblar una vez más al estado español, lleno de grietas ya, como si le inyectaran un terremoto.

Todo depende de un botón, de un estímulo eléctrico, sin confirmación manual de otro tipo, como si viviésemos en un sueño o, tal vez, la gran pesadilla. Un suspiro, aunque esté vigilado por ojos de cristal con una mirada torva, propia de un inquisidor de hoz y martillo que sólo trabaja ya para recaudar para sí números en su cuenta bancaria y cortar cabezas ajenas mientras dejan que el navío hispánico siga hundiéndose en el fango podrido donde cada vez amenazan más escollos.

Ilia Galán. madrid

Cargando contenidos...