Vuelve el Dioni
Contracorriente miguel paz cabanas
Se impone con urgencia que el cine español filme una versión actualizada de Bienvenido Mr. Marshall -pongamos en su lugar a Mr. Obama- y como no podremos contar con Berlanga, Azcona o Marco Ferreri, será necesario que algún realizador joven y desconocido se atreva a rodarla como mínimo con la misma ironía lúcida y transgresora que aquélla. Lamentablemente tendrá que ser, dados los tiempos que corren, mucho más cáustico y feroz y no podrá valerse de un alcalde animoso y un pueblo esperanzado, sino retratar a un corregidor necio y corrupto y a una masa de nuevos ricos que han visto de la noche a la mañana cómo sus deudas se multiplicaban con la complicidad de un puñado de banqueros codiciosos. Dibujada la ciudad, que podría ser cualquiera, no deberá olvidar que este sigue siendo un país de casposos irresponsables, y no le faltaran ejemplos entre la clase política, empresarial y sindical para construir unos personajes que hagan reír a las plateas: eso sí, seguramente, sobre todo si la película cuenta con un buen guión, las risas acabarán transformándose en un rictus amargo, por lo que conviene que ese joven director se haga a la idea de que creará una obra de culto, pero que no recibirá ni el aplauso del público ni, por descontado, una mísera subvención. Como mucho, si consigue engatusar a un puñado de actores de esos que se tienen por progresistas, a lo mejor consigue que algún festival extranjero lo premie en su quincena de realizadores. Parece ser que El Dioni, el célebre chorizo que birló 300 millones en 1989, ha vuelto por sus fueros y declaraba recientemente que «si el Gobierno congela las pensiones, se verá obligado a robar otro furgón». Desde aquí brindo al arriesgado director de la película, la primera escena de la misma: un primer plano de este personaje huyendo con una saca, como símbolo de una Espa ña que creíamos desaparecida.