El mundo al revés
Irreverencias | c. chamorro
Decía Miguel Cordero del Campillo que sólo los países pobres despilfarran. La lamentable realidad demuestra que es así en no pocas ocasiones. España lo ha estado haciendo durante muchos años y de aquellos polvos viene estos lodos. Ahora, cuando la mayoría de los países «ricos» están reduciendo gastos, Sudáfrica organiza un Campeonato Mundial de Fútbol. Ya sé que el tema es controvertido, que se concedió su organización antes de la crisis, que siempre se pone en la balanza los posibles beneficios económicos, sociales así como esos otros intangibles que tan bien les vienen a quienes buscan argumentos para celebrar un acontecimiento de esta naturaleza: imagen, fomento del deporte, demostración de capacidad organizativa, etcétera. Y es que en estas cosas nunca se sabe qué es primero, si el huevo o la gallina: ¿debe primero progresar un país lo suficiente como para organizar un evento de esta naturaleza, o conviene dar cancha a países con un bajo nivel de desarrollo para que estos acontecimientos sirvan de catapulta para su progreso? Difícil dilema.
Pero los datos son duros. Por dar sólo algunos: La tasa de mortalidad de menores de 5 años en Sudáfrica era en el 90 de 56 y hace un año de 67 (en España de 4). Mal camino para que esos niños jueguen al fútbol. La de menores de 1 año era de 44 y ha pasado a 48. La esperanza de vida es de 52 años (en España 81). El porcentaje de menores de 5 años que padecen cortedad de talla (OMS) grave es de 27 (en España 0). Unos 6 millones de personas (de unos 50) tienen SIDA (140.000 en España). ¿Ya son ganas de incordiar, verdad? Siempre tiene que venir alguno a aguar la euforia mudialística. Cierto es ello, tan cierto como las cifras anteriores. Sigamos aguando la fiesta (con perdón). Según algunas previsiones el coste del mundial puede llegar a los 5.000 millones, estimándose la dotación de fondos públicos en 4.000. La renta per cápita sudafricana está en unos 4.850 euros, 26.700 en España (35.000 en Alemania). Pero, ya en su momento, dijo en Pretoria el entonces viceministro de Finanzas Jabu Moleketi, que el gobierno estudiaría la forma de financiar el déficit después de un cálculo detallado (las desviaciones del presupuesto son considerables). No nos preocupemos, Brasil, otro paradigma del bienestar, prevé invertir 10.000 millones sólo en las obras para organizar la Copa del Mundo de 2014 que, con las inevitables desviaciones, será más del doble de lo gastado por Sudáfrica. Moleketi anunció que con este evento se «va a demostrar que es tiempo de Africa y el continente está listo». Así que, Africa está lista, eh, ¿para qué?, ¿para jugar al fútbol?