En vísperas de la reforma
Panorama | cayetano gonzález
Mañana, -coincidiendo con el debut de España en el Mundial de Sudáfrica- el Gobierno aprobará la reforma laboral a través de un decreto ley que posteriormente, el día 22, tendrá que ser convalidado por el Congreso de los Diputados. Los sindicatos UGT y CC.OO. ya han anunciado que en caso de aprobarse la citada reforma laboral en los términos que está planteada convocarán en las próximas semanas una huelga general, algo que ya han hecho en el País Vasco para el próximo día 29, los sindicatos de corte aberzale y nacionalista, LAB y ELA. El presidente del Gobierno y su ministro de Trabajo buscan estos días de forma desesperada el apoyo de las diferentes formaciones políticas a la reforma laboral. Zapatero es consciente que cuantos más apoyos consiga, más mitigará el desgaste político que una reforma de este tipo tiene en esa parte de su electorado escorado a la izquierda. Por el momento, ni el PP, ni CIU ni el PNV han querido adelantar cuál será el sentido de su voto en el Congreso el próximo día 22. Duran Lleida ha calificado de « churro» la propuesta del Gobierno y ha pedido una semana mas para negociar, algo a lo que el ejecutivo se niega porque este jueves, Zapatero preside en Bruselas el último Consejo Europeo antes de que a finales de mes, España deje la presidencia semestral de la UE y quiere presentarse con la reforma laboral debajo del brazo.
Por su parte, la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, ha señalado que su partido no apoyará una reforma que no sea buena para los trabajadores, lo cual no deja de ser una boutade que no aclara cual será la posición definitiva de su grupo. El PNV se mueve, como casi siempre, en la ambigüedad, muy condicionado además por la convocatoria de huelga general ya realizada en Euskadi. os grupos de izquierda -IU y ERC-ya han anunciado su oposición a la reforma y los sindicatos, después del estrepitoso fracaso de la huelga de funcionarios de la pasada semana, acaban de convocar una huelga general aún sin fecha, que puede ser para ellos su tumba definitiva. No quieren aceptar el enorme desprestigio que han ido acumulando en estos últimos años en los que más que defender los intereses de los trabajadores se han convertido en «palmeros» del Gobierno. Eso sí, cada vez más subvencionados y con más liberados cobrando de las arcas públicas.
Parece claro que la reforma es absolutamente necesaria para afrontar la dificilísima situación económica. Zapatero se ha tenido que tragar sus reiteradas promesas en un pasado reciente de que no la llevaría a cabo. El PP tiene que pensarse mucho su posición, porque sería difícilmente entendible que si la ha estado exigiendo, ahora no la apoyase. Y lo mismo se puede decir de los partidos nacionalistas de corte conserva dor, como CIU y el PNV. Por eso, seguramente Zapatero conseguirá sacar adelante esta reforma laboral, necesaria y urgente. El coste político, si lo tiene, ya lo pagará en las urnas. Cada cosa a su tiempo.