Errar es humano, perseverar en el error...
Tribuna | eutimio martín
historiador
Errar es humano, ya se sabe. Y ¿perseverar en el error? Depende. Si se trata de error involuntario puede achacarse a una ignor ancia persistente. Pero si se comete y se persiste en él a sabiendas hay que inferir qué provecho se saca o se persigue manteniendo una postura conscientemente errónea. Agustín de Hipona (alias «San Agustín») se apropió del dicho clásico «errare humanum est» añadiendo por su cuenta : «pero es diabólico persistir en el error por orgullo». El Centro Hernandiano de Estudios e Investigación de Elche persevera en su error. Persiste y firma : «la letra del poema («Nanas de la cebolla») es la de Miguel Hernández ». ¿Por orgullo? Sin duda: por o rgullo o por vanagloria. Da igual.
Carmen Gutiérrez Cardona, María Marín Martínez y Rafael Navarro Mallebrera me achacan que les llevo la contraria con mis «pobres argumentos» y, ¡cómo no!, «un afán de notoriedad ». Si, en verdad -como ellos dicen- «la base fundamental y única» de mi argumentación me hubiera sido abastecida por correveidiles (el «me han dicho» o el «no me han dicho», como en su carta especifican) es evidente que mi negativa resultaría «inadmisible en investigador tan reconocido». De donde resulta -"se deduce- que si de reconocimiento gozo entre mis colegas no deja de ser un reconocimiento erróneo.
Me arriesgo a dar el tostón al sufrido lector repitiendo una vez más: No es de Miguel Hernández la letra del manuscrito de Nanas de la cebolla procedente del archivo de Luis Rodríguez Isern y cuya exposición en la Biblioteca Nacional anuncia su actual propietario, el centro cultural de Elche, en el diario Información . Y no recojo esta afirmación en mentidero alguno sino de labios y pluma del propio Luis Rodríguez Isern cuyo testimonio hace inútil el dictamen de experto grafólogo ninguno. Resulta en verdad cómico que haya sido precisamente el órgano de prensa, nunca mejor titulado Información, el transmisor de la errónea información y el portavoz -"el 22 de marzo de 1992- del irrebatible informe sobre la intervención personal de Luis en la materialización escrita del poema. Es en las mismas páginas donde él mismo reivindica la ejecución de la grafía. Ya transcribimos los pasajes esenciales. A ellos remitimos al lector y al resto de la entrevista si le apetece.
De la carta abierta que me dirige el Centro Hernandiano de Elche me interesa, sobre todo, subrayar una pasaje por demás misterioso: « El resto de pruebas que poseemos comprenderá el señor Martín que las demos a conocer en el momento y el lugar indicado que no son precisamente estas líneas». Pues no, y perdonen mi dureza de mollera, no comprendo por qué no es este el momento y el lugar adecuado. Y ¿a qué esperan? ¿No les parece su posición suficientemente inestable como para intentar apuntalarla por todos los medios a su alcance? ¿Qué significa ese suspense barato de serial radiofónico? ¿Insinúan que tienen dos escrituras de Nanas de la cebolla , la transcrita por Luis Rodríguez Isern y otra manuscrita de mano del poeta? Y si poseen el poema efectivamente manuscrito por el autor, ¿van a enviar a la exposición la transcripción de Rodríguez Isern?
Parece una amenaza que remeda el anuncio de las armas de destrucción masiva en poder de Sadam Hussein. Dejémonos de macanas, como diría Carlos Gardel. La manifestación de estos crípticos anuncios es una manera un poco infantil de abrir una ventana para que salga el humo. Pero el fuego ya ha prendido en otros medios de información como el Diario de León, donde hemos podido leer que «lo que se va a exponer en Madrid no es el original a lápiz de su puño y letra. Se trata de la transcripción que Luis Rodríguez Isern hizo de él a instancias de Miguel Hernández».
El Centro Hernandiano de Elche debería desmentir el farol de haber adquirido de la familia Rodríguez Isern un manuscrito de Nanas de la cebolla de puño y letra del poeta. Y, por mucho que le cueste, renunciar al envío de su pretendido santo Graal a la exposición de la Bibioteca Nacional (con perdón por el indigente pareado).