Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Tribuna | Máximo Soto Calvo

Miembro de la Asociación Pro Identidad Leonesa

Zapatero y Calleja, si preferimos dar preponderancia a lo político, o Calleja y Zapatero si lo que primáramos fuera el deporte y la aventura, podía haber sido el título para estas reflexiones a propósito de una medalla y unas actuaciones. En agosto de hacer casis dos años vi a nuestro paisano José Luis Rodríguez Zapatero en la televisión, allá por los Picos de Europa de montañero, acompañado por Jesús Calleja, el deportista aventurero leonés y eventual hombre anuncio del poder autonómico castellano por cuestiones económicas de logística, y escuché sus declaraciones para los medios informativos, hablando de España, perfecto, pero silenciando a León ¡aquí!, ¡en nuestros lares!

Su insensibilidad ante el fenecimiento de lo identitario leonés, no solamente ahora en plena crisis económica, sino desde que está en el Gobierno de la nación al que llegó en época de vacas gordas, y ha tenido poder y oportunidad para evitarlo, es manifiesta; y duele que no quiera aprovechar ni un resquicio para introducir aunque sea tan sólo unas cuñitas de leonesidad, por ejemplo, en sus palabras en Picos de Europa.

Cuestión aparte merece la grabación que pudimos ver en Cuatro televisión del esfuerzo montañero del presidente y el deportista, incluida la intrascendente conversación en lo prolegómenos de la marcha y en ruta hacia collado Jermoso, que tienen el valor de la espontaneidad, una, y el encanto propio del entorno granítico del macizo leonés de Picos de Euroa, la ascensión.

Con agrado observamos que Jesús Calleja no llevaba en esa ocasión sobre su ropa ningún rótulo autonómico. Debo decir que he tenido oportunidad de escucharle afirmar que siempre lleva una bandera de León en su mochila. No lo dudo, pero ¿le dejan en el ente usarla? Lo digo por aquello de que quien subvenciona exige. Mucho me apenaría, como leonés, que no se percatara del juego del poder político autonómico castellano.

«A nuestra espalda Peña Santa de Castilla», dijo nuestro aventurero para cerrar las imágenes del documental que él y su equipo elaboraron. No tenía necesidad de hacer alusión alguna a Castilla en el reportaje; máxime cuando el apellido añadido a Peña Santa era totalmente gratuito. ¿O no? Con Torre Santa, como la denominan los leoneses de los valles de Sajambre y Valdeón hubiera quedado ciertamente más guapo.

Puede ser cierto que no lo hiciera conscientemente, pero no tampoco puedo menos en este caso que preguntarme: ¿por qué quiso rematar así? Y no es por rizar el rizo por mi parte, es simple y llanamente que ¡al enemigo ni agua! ¿Qué nos da el ente castellano a nosotros? Omisión identitaria, olvido de nuestra personalidad, amén de indefinición o usurpación regional leonesa. Esto es constatación pura y simple de una realidad.

A quienes no se les pasa una oportunidad de meter su cuña es a los políticos del ente, a ésos que los leoneses permitimos hablar por nosotros. Veamos dos muestras realmente clarificadoras:

Silvia Clemente, consejera de Agricultura y Ganadería, se ha atrevido a decir en León que «la marca Queso Castellano es perfectamente asumible con el lugar de origen». Vamos, que lo quesos netamente leoneses pueden estar en ella sin menoscabo alguno ¿Pero qué broma es ésta, nuestros quesos con el epígrafe castellano? Eso es usurpación de dominio.

El señor presidente de la Cortes del ente autonómico nos ha dejado dicho a los leoneses, sin pudor alguno, que «el parlamentarismo, aunque naciera aquí, no es patrimonio de los leoneses». Señor Fernández de Santiago: ¡de «sus» Cortes autonómicas menos! Nosotros no nos pavoneamos de ello, Sencillamente queremos que sea reconocido y resaltado rotundamente. ¿Por qué les resulta tan difícil asumir las primacías leonesas?

Consumido insensiblemente el primer semestre del año 2010, y así las cosas, no sé si debo incluirme o no entre los que Margarita Torres, en su faceta de columnista de Diario de León, el 16 de junio pasado, recomienda vacunarse si la «celebración» les genera anticuerpos. Primero porque aquí no hay celebración, el pueblo está ausente, hay triste conmemoración a cargo de la Junta, y de cuantos se han venido prestando a ello con mejor o peor interés, allá cada cual; y luego, porque es a partir de la vacunación, y no viceversa, cuando se van a producir los anticuerpos que nos defiendan de los gérmenes de la Junta que nos contamina historia pasada y presente.

Respecto a la medalla de oro de la ciudad, para Jesús Calleja, nihil obstat, quién soy yo para oponerme, ni para regatearle méritos a nuestro gran aventurero leonés, que como pregonero de las fiestas de este año, en lenguaje realmente sencillo y muy de agradecer, se ha calificado como «un leonés por los cuatro costados, a quien jamás se le olvida su tierra».

«Siempre llevaré a León en el corazón». Autor: José Luis Rodríguez Zapatero, recién elegido secretario general de los socialistas españoles. Diario de León, 25 de julio del 2001. Desde el punto de vista identitario leonés, es hoy insostenible.

Cargando contenidos...

No sé si para Jesús Calleja, nuestra tierra leonesa es la misma que cita el eslogan de la Junta que lleva en su equipo de trabajo: «Castilla y León es vida». O es otra, con identidad propia, y precisamente por ello, amenazada de muerte por el ente autonómico. Simplemente aquí dejo unos recuerdos y unos apuntes para la reflexión... si es que procede.