¿Por qué tanta prisa?
Aquí te espero CAMiNO GaLLEGO
En una ciudad donde las cosas van a paso de tortuga, donde se anuncia algo y décadas después no se ha hecho nada, donde lo imperioso siempre se deja para mañana, en una ciudad así, como es León, hay prisa por cambiar el centro. Yo no entiendo esas prisas.
La plaza de Santo Domingo de mi infancia era cuadrada y tenía una farola en el medio. No recuerdo cuándo vi por primera vez la nueva plaza, porque entonces sólo íbamos al centro de tarde en tarde. Pero a finales de los 60 pasó a formar parte de mi entorno laboral y educativo cuando se inauguró el Instituto Juan del Enzina en ese emplazamiento.
No entiendo la necesidad de cambiar la plaza para dar paso al tranvía. Creo que pueden coexistir si no se empecinan en hacer obras faraónicas. También creo que el famoso tranvía puede tener otras salidas que no sea ese medio kilómetro de Santo Domingo a Feve, que hay que hacer como sea antes de las próximas elecciones. Y ese es el problema, o los problemas: las elecciones y el «como sea».
Si de verdad se piensa que el tranvía que es una solución es mejor empezar por el tramo de Mariano Andrés a la Universidad, que será más útil porque no entiendo la utilidad de medio kilómetro de tranvía por Padre Isla. Si hay que empezar la obra para no perder subvenciones, empiecen por otro lado menos problemático. Porque cuando aparezcan los restos arqueológicos que hay debajo de Santo Domingo y obliguen a paralizar las obras, nos lo dejarán todo patas arriba por los siglos de los siglos.
Aquí se empezó el parlamentarismo, aquí se sigue utilizando el concejo abierto, pero no se quiere escuchar la opinión de la calle. Se puede, pero no se debe imponer esto a los leoneses.