Diario de León
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¿Júbilo o tristeza?

Dicen por ahí que vamos a vivir 100 años y que tenemos que trabajar más tiempo para hacer sostenible el sistema de pensiones. No vamos a entrar en el espinoso tema de hasta dónde se vive y a partir de qué edad o situación personal se sobrevive, pero para mí que han puesto muy lejos el año de nuestro inevitable óbito.

Miro a mi alrededor y ya echo en falta a unos cuantos compañeros de promoción bautismal y caigo en la cuenta que los años que ellos no han vivido otros los vivirán, por eso de la estadística ¿O no es de ahí de donde sacan sus conclusiones? Y ya sabemos lo que nos dice esa ciencia (Tocamos a 20 pollos por habitante, nos informan por activa y por pasiva, y el más pobre de nosotros, que sólo ve las plumas de 10, se pregunta dónde está la decena que le falta) La tarta se les encoge y los invitados se multiplican. Terror les da pensar en el Baby Boom (que es jerga extranjera y dadora de caché al usuario por aquello de lucirse a la violeta que diría Cadalso), en la alta natalidad de aquellos años sesenta hoy tan lejanos.

Una de dos, dicen los más cachondos, o nos dan una pastillita de colorines y nos facturan para el otro barrio o nos vemos como aquellos abuelos que, sentados en el poyo de sus viviendas rurales, liaban sus cigarrillos y veían la gente pasar como único pasatiempo (claro que esto no activa el consumo y por lo tanto tampoco mejora esta economía que tan basada está en esa actividad de fundir la tarjeta de crédito, aligerar el bolsillo y vender el alma al diablo para llenar de cachivaches inútiles casas, trasteros y finalmente centros de tratamientos de residuos que es como hoy se llaman los basureros) Poco margen nos dejan para cumplir debidamente con la palabra que nos etiquetará cuando dejemos de ser productivos. ¿Cómo podremos ser buenos jubilados sin júbilo? Nos esperan cuarenta o cuarenta y cinco años de trabajo sin más premio que llegar a viejos. Eso sí, entonces estaremos a las puertas de ser, por fin, joviales propietarios de una pequeña parcela en la que descansar de tanto trabajo.

Nosotros pagamos a los jubilados de hoy en día pero nos vacunan diariamente contra ese tipo de vida. Pagad pero no os hagáis ilusiones porque el futuro será diferente. ¿Paradojas del destino? El derecho de unos, tal como lo conocemos, se nos niega a nosotros, los que mantenemos actualmente el sistema.

Uno piensa también que igual que en algunos lugares se carga a los carburantes un céntimo para el sostenimiento del sistema sanitario. Algo similar se podría hacer en este asunto. Sesudos y doctos tiene quien gestiona esta enorme hucha que tantas querencias despierta y que parece amenazar con quebrarse por tanto reintegro. Estrújense los sesos y no nos toque el sexo día sí día también.

Volveremos a tratar este tema y sus tabús por lo que nos va en ello. Ángel González Fernández. León

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