LA OPINIÓN DEL LECTOR
El zapatero prodigioso
Tribuna | José Luis gavilanes laso
escritor
Ha cumplido los cincuenta mi tocayo Pepe Luis. Aunque no ha nacido aquí, por leonés se considera y tiene como una afrenta que no le estimen así. Entre las buenas venturas que jalonan su pasado, apunto tan sólo una, aquella que le ha ligado a nuestra nación hermana, que por llamar catalana y de sentir separado de la patria castellana, a muchos le causa enfado, y a él no le da la gana que aprisquen de ningún lado.
Por ser año jacobeo, no me resisto a contar lo que tal aconteció en anterior jubileo, donde será demostrado sin ninguna salvedad, que aquel que se ha descarriado del establo nacional, vuelve al toril encantado y sin ganas de llorar por mor de la habilidad que tiene nuestro paisano, lo estimen como postizo o también como verdad. Don Josep, que no José, catalanista y culé, hizo voto peregrino con barretina o chapela, camino de Compostela, lugar de antaño sagrado, pues, si no es mito o leyenda, descansa bajo una piedra el apóstol Santiago, y al que llega, como pago, este aviso recomienda: «Tú que has llegado hasta aquí, repara un instante, hermano. Nacemos para morir, a menudo lo olvidamos, y a la tumba hemos de ir, unos tarde, otros 1 temprano, cuando nos llegue el momento, y otro camino a seguir cuyo destino es incierto)). A este lugar acudía, por ser muy santo varón el que debajo yacía, pues daba satisfacción a cuantos se lo pedían, viniesen del septentrión, este, oeste o mediodía. Josep, por ello, aquel día, partió a encontrar curación de una obsesiva manía de dificil solución: lograr la soberanía para su amada nación. A pie el camino emprendía con gran determinación, pues por auto no podía ya que andando lo exigía obligada devoción. A la mitad del camino, hallándose en situación de faltarle al boto suela, paró el romero en León a la busca de hospedaje y mitigar las secuelas del duro peregrinaje. Tras el almuerzo primero, se fue a ver Pepe Luis, de esta ciudad zapatero, muy ducho en su menester por ser gran artista en cueros; bien mirado, parecido y honrado a carta cabal, socialista convencido y hechicero singular. Para expresar opinión, simple debate o porfia de carácter ideológico, lo hace con alegría, pues es ufano integral, entusiasta patológico, optimista antropológico y risueño sin igual. Como a todo dice «amén» o a nada dice que «no» con un «yes», si es en inglés; o con «ui» si es en francés repartiendo a discreción sonrisas sin ton ni son, como si fuera un viático o la santa extremaunción, al cazurro más simpático de León por adopción, le viene requetebién que llamen, a la sazón, «contentador automático» en lugar de ZP. Tan barato en su quehacer que por escaso dinero te enjarreta en sendos pies calzado sin ningún pero para poder emprender largo y duro jubileo. -¿Qué gastas tú de pinrel? -le preguntó el zapatero echando ojo al calzado con que pisaba Josep, el mencionado romero-. Pues te cato desbocado y a simple vista se ve tienen tus pies más largura que el Bolero de Ravel o que el Arca de Noé, si me apuras en holgura. -Cuarenta y ocho me aprieta y el cincuenta se me mueve, por ello el cuarenta y nueve es mi medida perfecta; más no quisiera que el precio rebase los doce euros, es decir, dos mil pesetas. -Me parece mucho boto para suma tan modesta, pero jamás a un devoto, andando en el jubileo a curar de una manía de solución tan incierta que le causa gran cabreo, por unos cuantos talegos he dejado en la cuneta. -Pues, pon manos a la obra, que el tiempo no corre, vuela, y no lo tengo de sobra para ir a Compostela. Calculo que en cuatro días de caminar esforzado puedo estar en Santiago y sanar de esta manía que me trae obsesionado. Lo nuestro tiene un aspecto -siguió diciendo el culé - muy genuino en su ser, antes de que los maquetos mestizasen por doquier. Desertando de su tierra, acuciados por el hambre, treparon como la hiedra y ensuciaron nuestra sangre. Llegaron sin un centavo malviviendo en arrabales, ¿no se han hecho concejales y hasta alguno diputado? De Cádiz, Cuenca o Jaén, de Canarias o Teruel, de Granada, de Sevilla, de Moriles o Montilla, aquí les dimos pesebre, escuela, curro, fortuna, y nadie, que yo recuerde, echó de menos su cuna. Nuestra casta, a simple vista, proviene del pleistoceno y lo otro, nada bueno, excrecencia españolista. -En todo nacionalismo: corso, culé, vasco o kurdo, hay mucho de chauvinismo y reducción a lo absurdo. Se lo pregunten a Aquiles, que al perseguir la tortuga dando zancadas a miles no pudo evitar su fuga. Pues nunca alcanza ración el umbral para agradar y plena satisfacción cualquier vicio singular. Sé que odias la violencia, el crimen y mala saña, pero no el odio hacia España, si es asunto de docencia. Mas, de las tiernas edades, dice un dicho popular: «Si arrojas inquina al mar, recogerás tempestades» -respondiole Pepe Luis, con las manos levantadas, abiertas de par en par, las palmas bien presentadas, como en actitud de orar. -¡Condenado zapatero!, tu verbo me ha convencido y antes de morir me muero por ser hombre arrepentido. Confieso que fue un desvío de muy grande obcecación. ¡Por San Cugat, patrón mío, perdido he estado, perdón!, que mi nación es España y lo otro es un error, y a mi nadie ya me engaña, me venga metiendo caña el Mas, el Lleida o el Pujol. Ya curado de la herida, y devuelto a la verdad, ¡vivan todas las corridas y viva la libertad! Que nunca por ser culé, nos ahogue en la garganta el grito que el pueblo canta, desde Girona a Jerez, de Alicant e a Salamanca, y que llamamos ¡olé!