Recuperar y difundir a nuestros autores clásicos
Tribuna | María Luz González-Peña
Directora del CEDOA
En el centro de Madrid, en la confluencia de las calles Fernando VI y Pelayo, se levanta el Palacio de Longoria, el hermoso edificio modernista construido por el arquitecto José Grases Riera, que desde 1950 es la sede de la Sociedad General de Autores y Editores, que lo adquirió bajo la presidencia del compositor Jacinto Guerrero.
En los sótanos del palacio se encuentran las dependencias del Cedoa, Centro de Documentación y Archivo de la SGAE, que custodia un rico patrimonio musical y teatral, único en España.
El Cedoa se creó en 1993 con el objetivo de gestionar el archivo histórico de originales, el archivo comercial (alquiler de partituras) y la realización de numerosos e ilusionantes proyectos en colaboración con el Instituto Complutense de Ciencias Musicales (ICCMU), como la digitalización de originales, la catalogación de los fondos, la creación de una copistería electrónica, la creación de una base de datos de todos los fondos y el acceso a los investigadores, a unos fondos hasta entonces reservados a los socios.
Es decir, nuestro propósito es facilitar el repertorio clásico y democratizarlo para que su uso sea universal. Tanto es así que, por ejemplo, el acceso a nuestra sala de consulta es libre. De hecho cada día recibimos a numerosos investigadores, fundamentalmente musicólogos, tanto nacionales como extranjeros, que preparan trabajos de doctorado, tesis de licenciatura, artículos o libros. Igualmente, también es usual que numerosos directores de orquesta, de compañías líricas y también cantantes, profesionales o estudiantes, acudan a nuestra sede en busca de las partituras que necesitan para un concierto, una audición o un examen.
Cada vez es más frecuente que este tipo de usuarios venga en busca de ayuda e información para ampliar un repertorio limitado que desean cambiar. Dado que en nuestro archivo tenemos cerca de 10.000 obras de teatro musical -”incluimos aquí la zarzuela grande, la zarzuela chica, el género chico, el género ínfimo, la revista, la opereta, la comedia musical y el sin fin de definiciones que nuestros dramaturgos y compositores han usado desde mediados del siglo XIX para definir sus producciones-” nos resulta muy gratificante poder ayudarles a descubrir alguna de las muchas joyas que nuestro archivo atesora.
Nuestro tesoro más preciado es el Archivo Lírico de Partituras Originales, que consta de 1.700 partituras orquestales, manuscritas y algunas autógrafas, de las zarzuelas más importantes de los siglos XIX y XX. A lo largo de este año, hemos tenido una «estrella» que ha brillado de modo especial, La Gran Vía, revista de Federico Chueca y Joaquín Valverde en la música, y Felipe Pérez y González en el texto, que, estrenada en 1886 se adelantó en veinticuatro años a la construcción de la famosa avenida madrileña, que este año celebraba su Centenario.
Contamos con muchas otras maravillas, como las partituras de Ruperto Chapí, uno de los fundadores de la Sociedad de Autores, y cuyo archivo es el origen del que tenemos en la actualidad. Especial importancia poseen las partituras de Francisco Asenjo Barbieri, que, a su faceta de compositor, unía la de musicólogo e historiador, por lo que la mayoría de ellas no sólo están firmadas sino exactamente datadas, con fecha de terminación de la zarzuela, fecha y lugar de estreno y reacción del público ante la obra.
Inseparable de este archivo, y complementario del mismo, es el archivo de materiales orquestales de zarzuela, que alcanza casi los 10.000 títulos. Si tenemos en cuenta que es difícil encontrar programadas en los diversos teatros españoles más de 150 títulos diferentes, podemos hacernos una idea del gran trabajo que aún queda por hacer en este campo. Este archivo tiene un uso más comercial, ya que, desde la fundación de la Sociedad, en 1899, su misión fundamental es servir a cualquier teatro, compañía u orquesta que lo demande de los materiales necesarios para poder montar una zarzuela u ópera española. El Teatro de la Zarzuela, el Teatro Real de Madrid, el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, los teatros Campoamor de Oviedo, Calderón de Valladolid, Maestranza de Sevilla, Arriaga de Bilbao-¦ son sólo algunos de los coliseos a los que servimos estos materiales.
Por supuesto, no sólo prestamos nuestros servicios a los teatros españoles, sino a los de todo el mundo: desde la Ópera de Los Ángeles al Colón de Buenos Aires, desde el teatro Segura de Lima al Bellas Artes de Bogotá, desde la ópera de Tokio a la Scala de Milán-¦ Y cada día más. No en vano, la mayoría de los teatros europeos están llevando la zarzuela a sus escenarios, de la mano de nuestros grandes cantantes, como Montserrat Caballé, Carlos Álvarez o Plácido Domingo, que han abierto el camino para que otros como Rolando Villazón, Elina Garanca o Patricia Petibón, hayan decidido incorporar romanzas de zarzuela a sus conciertos o grabaciones.
Aunque la música lírica está indisolublemente unida al origen de la Sociedad de Autores, también tenemos un gran Archivo Sinfónico, siempre de música española, en el que se incluyen sinfonías, conciertos, música de cámara, música coral-¦ La colaboración con el ICCMU nos ha permitido la recuperación de más de 80 títulos de ópera y zarzuela española, de los que se han realizado ediciones de la partitura de orquesta y los nuevos materiales. Esta labor ha permitido llevar a los teatros obras desaparecidas, como El juramento, de Gaztambide o Los diamantes de la corona, de Barbieri, por citar sólo algunos títulos recuperados para el Teatro de la Zarzuela, las óperas de Arrieta Ildegonda y La conquista de Granada, en el Teatro Real, o las múltiples óperas del valenciano Vicente Martín y Soler, coetáneo de Mozart y admirado por éste, que triunfó en Viena y San Petersburgo y del que se han reestrenado títulos como La capricciosa corretta, Il tutore burlato, Il burbero di buon cuore, L-™arbore di Diana-¦ y muchas otras, no sólo en España sino en Suiza, Alemania y Rusia.
Esta labor de recuperación, se extiende también a la música sinfónica, recuperando obras de Arriaga, Garay, Chapí, Bretón, Miguel Marqués, Pablo Sarasate, Fernando Remacha, Fernández Arbós, Gerardo Gombau y un largo etcétera, que supera los 50 títulos, muchos de los cuales se han podido escuchar en diversos conciertos e incluso han sido grabados.
El Archivo de Unión Musical Española (UME), es uno de nuestros fondos más consultados por los investigadores. Consta de unas 30.000 partituras, fundamentalmente reducciones para canto y piano de las zarzuelas más famosas, canciones, música de banda, etcétera , de toda la música que se editó en España en el siglo XIX y parte del XX. El Archivo está catalogado y digitalizado, lo que nos permite facilitar a los investigadores las partituras solicitadas.
Tenemos, además, una gran colección de libretos teatrales, formada por la Colección de Obras de la SAE (Sociedad de Autores Españoles), recogida en más de 500 tomos que superan los 10.000 títulos, las de Excélicer, Preyson, la del actor y director teatral Jesús Tordesillas, y las que ha ido publicando la SGAE a lo largo de estos años. Contamos también con archivo fotográfico -”unas 5.000 fotografías-” de compositores, autores dramáticos o cantantes.
Todo ello lo ponemos a disposición de creadores, orquestas, estudiantes... para los que estamos orgullosos de trabajar. Es emocionante que, por ejemplo, en pleno siglo XXI un género tan nuestro como la zarzuela, cuyo origen data en el siglo XVII, esté de plena actualidad, no sólo en España sino a nivel mundial. O que, precisamente el pasado viernes, 10 de septiembre, la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, bajo la dirección del maestro José Luis Temes, estrenase la Sinfonía número 2, de Francisco Calés Otero, en la inauguración del Otoño Musical Soriano. Porque esa es nuestra máxima satisfacción: que suene la música de nuestros autores clásicos, que los ciudadanos disfruten con la cultura y que la sociedad sea cada vez mejor gracias a las obras de los creadores.