Alucinación
Fronterizos | miguel a. varela
La huelga general ha sido un rotundo éxito, aunque no cabe duda de que, por otra parte, pueda haber sido un fracaso sin paliativos. Los piquetes informativos cumplen la misión de proteger el derec ho de todo trabajador a hacer huelga. Sin embargo, los piquetes informativos obstaculizan la libertad del que quiere trabajar. O viceversa. O táchese lo que no proceda.
La huelga general fue convocada por los sindicatos contra el retroceso de los derechos sociales planteados por un gobierno progresista frente a una situación económica crítica, aunque también cabe la posibilidad de que la convocara el propio gobierno contra una oposición sentada a la puerta esperando ver pasar el cadáver de su enemigo. Incluso no se descarta la posibilidad de que la convocara la patronal o la Conferencia Episcopal, para animar la próxima visita del Papa. La aprobación del real decreto que incentiva el consumo de carbón nacional acaba con las protestas mineras en las cuencas leoneses, al menos hasta su próxima convocatoria, dentro de cuatro años. PP, PSOE y sindicatos de Castilla y León se muestran satisfechos por ello. La firma de este decreto ha provocado airadas protestas en el PP, PSOE y sindicatos gallegos, que han iniciado encierros y medidas de protesta. Hay quien ha propuesto el boicot al marisco gallego, medida bien acogida entre los mileuristas de este lado del Cebreiro.
Algunas fuerzas políticas han insistido en su propuesta de nacionalizar la minería del carbón. De momento, nadie ha propuesto nacionalizar la banca, aunque en los dos últimos años haya recibido más ayudas que la minería en las dos últimas décadas. Parece que el trastorno bipolar en el que navega el país ha entrado en un profundo periodo depresivo o, como diría El Roto, «la realidad es una alucinación producida por la ausencia de propaganda».