Pasajeros con destino ¿a?
Historias del reino margarita torres
El próximo lunes, 11 de octubre, el presidente Rodríguez Zapatero, acompañado por el ministro de José Blanco, inaugurará las obras de la nueva terminal de nuestro aeropuerto. Se trata de una de las inversiones joya de la corona del gobierno central para León. Más de 55 millones de euros que acabarán por transformarlo en una de las instalaciones más modernas, seguras, eficaces y con potencial futuro de España. Un aeródromo, además, que desde 2007 ya permitía operar, si se hubiese querido o apostado por ello, a reactores capaces de cruzar el Atlántico, amén de acercarnos a Oriente Próximo.
El camino que llega hasta la víspera del Día de la Hispanidad despegó un 2 de junio de 1999, a bordo de una aeronave con destino a Barcelona. Un esfuerzo previo, de casi una década, que concluyó en un destello de esperanza y futuro cruzando los cielos leoneses. Hoy, algo más dos quinquenios después, el aeropuerto de La Virgen del Camino se muestra cual novia arreglada a la espera de un novio en tiempo de crisis. Y es que el mañana de este eje de comunicaciones y transporte, tanto de mercancías como humano, será tan prometedor como la apuesta que quieran hacer las administraciones implicadas en él. El esfuerzo debe ser común o morirá antes de nacer, sumar y aunar voluntades en pro de una provincia que languidece y un noroeste peninsular que necesita un impulso revitalizador en una España que bascula en exceso hacia el Mediterráneo.
Alegarán algunos que las cifras de los aeropuertos de Castilla y León rondan pérdidas de casi veinte millones al cerrar el ejercicio 2009. León alcanza siete de ellos y acumula una deuda de 86,66, que no está nada mal. Mucho se ha hablado, se podría hablar, de las raíces, germen y desarrollo de este agujero roto, aunque nada conseguiríamos a estas alturas arrojando patatas calientes en lugar de buscando soluciones. De hecho no somos los únicos en sonrojarnos con esas cuentas negativas, ya que sólo nueve de los cuarenta y ocho aeropuertos de Aena consiguieron aprobar los números de 2009. Llama la atención, sin ir más lejos, que el 75% del agujero negro corresponda al aeropuerto de Madrid y que después de éste camine Barcelona. Un absurdo extraño que no resiste la comparación con Europa, pues en buena medida se basa en la hipertrofia de un gigante, el de la capital de España, que absorbe lo que bien podría repartirse entre otros de la periferia gracias a las excelentes combinaciones que pronto el AVE permitirá.
Castilla y León puede convertirse en polo dinamizador gracias a la apuesta de un gobierno central, si la voluntad del mismo busca una vertebración coherente de las infraestructuras aeroportuarias del país. León, bien situado geográficamente, puede demandar un papel de fortaleza en el trasporte de mercancías del noroeste, no de la bendita autonomía, sino de nuestro país. Convertirse en aeropuerto de descarga o apoyo del de Asturias, alzarse como alternativa a otros vuelos internacionales que no despeguen desde Valladolid, transformarse en baza rentable si ambas administraciones, nacional y autonómica, caminan juntas en este esfuerzo final. De lo contrario, de poco servirá la inauguración del 11 de octubre.