Presupuestos menguantes
Fuego amigo | ernesto escapa
Octubre despliega el pañuelo de sus cuatro semanas para el pregón presupuestario, aunque la función cobra especial interés cuando hay urnas en el horizonte primaveral. Como este año. Sin embargo, ya vamos por la mi tad y de momento los anuncios han provocado más quejas que entusiasmo. El malestar comenzó con la apertura del baúl de los euros estatales, donde hay un menguado cajetín que pone Castilla y León, y luego se propagó por las provincias, que han ido comprobando cómo se esfumaba su autovía o se aplazaban anhelos largamente anunciados. Vencido el ecuador de octubre, ya tenemos completo el panel presupuestario estatal y autonómico. Cada cual con sus rebajas. A pesar de todo, el fin de semana acoge la presencia de Zapatero en Ponferrada y de Herrera en Burgos. Acuden a celebrar la buena marcha de la Ciudad de la Energía y del nuevo hospital, dos proyectos para los que no falta dinero. Este repliegue doméstico hacia el calor de los suyos revela lo duro que se ha puesto salir de casa con la tijera de los recortes.
Que se lo digan a Zapatero, que tuvo que aguantar el alboroto de Gallardón en el ruidoso desfile del Pilar, o a Herrera, que hace unos meses padeció una manifestación de miles de burgaleses por los retrasos y las dudas respecto a la naturaleza del nuevo hospital. La apertura del sobre presupuestario en época de restricciones multiplica los desafectos. Por eso, los presidentes van de finde a donde no les espera el berrinche de la frustración. El Bierzo suspira por el Ave, pero restañó la herida abierta de la minería. Y en Burgos alienta la certidumbre de encabezar la carrera hacia la capitalidad europea de la cultura, después de haber partido en clara desventaja. Mucho ha tenido que ver en ello el inteligente manejo del recurso de Atapuerca, puesto en valor por el Museo de la Evolución Humana.
Octubre también es un mes cultural, promediado en el calendario por Teresa de Ávila, patrona de las letras españolas, que arrancó en Segovia con el Hay Festival y remata por doquier con el Tenorio. Entre medias, este domingo la Diputación de Valladolid festeja el primer cumpleaños sin Delibes bautizando con su nombre el centro de la Villa del Libro, en Urueña. Octubre se despide con la Seminci, que fía su tirón al reclamo de Antonio Banderas, anunciado como Espiga de Honor. Estas citas suponen un alivio en medio del jaleo presupuestario. Los dineros que se anuncian son más escasos q ue otras veces, como corresponde a una temporada de apretura, pero lo que se conoce de su reparto no resulta tan arbitrario como pudiera parecer por la impericia de los portavoces y el enredo de los adversarios.